Debido a que los hospitales de otras ciudades no están bien acondicionados ni cuentan con todas las especialidades médicas, cada vez más pacientes se remiten al Mario Catarino Rivas.
Héctor Rodríguez, médico internista del Mario Rivas, explicó que el servicio de este hospital se sobrecarga porque los demás centros no tienen a veces ni un laboratorio disponible para practicarles los exámenes a los pacientes. Esto hace más costosa su recuperación porque los familiares se tienen que trasladar a San Pedro Sula, muchas veces sin un respaldo económico. “El centro regional está limitado para brindar atención a las miles de personas que vienen de varias zonas del país”, aseguró.
Los pacientes descompesados son los que más llenan las emergencias. En su mayoría son enfermos diabéticos e hipertensos que por alguna razón dejan de tomar su tratamiento y se complica su estado de salud.
Rodríguez explica que la situación económica hace que las personas dependan directamente del sistema de salud nacional, ya que no pueden comprar sus medicamentos por falta de recursos y se ven obligados a recurrir a los hospitales públicos.
El Mario Rivas es el segundo establecimiento hospitalario más grande del país después del Hospital Escuela de la capital.
Según las estadísticas que manejan las autoridades del hospital Mario Rivas, se atiende a unos 1,200 pacientes diarios en las emergencias, lo que significa que por hora los médicos atienden a 50 enfermos.
La sala que recibe más pacientes es la de emergencia de cirugías, en la que ingresan personas con lesiones por accidentes, en su mayoría por hechos violentos. El 25 por ciento de los atendidos quedan ingresados en las salas de emergencia y el problema es que no tienen camas disponibles para los nuevos pacientes.
Los índices de violencia en el país también afectan al hospital, pues la mayoría del presupuesto del centro asistencial se gasta en atenciones a los pacientes politraumáticos debidos a hechos violentos y accidentes de tránsito.
Los heridos saturan la sala de emergencia y los quirófanos y por ello se ven obligados a cancelar las cirugías electivas, que ya con los remitidos del interior tienen demasiados enfermos en espera.