Con sus corazones dispuestos y llenos de fe, centenares de sampedranos llegaron ayer a la catedral San Pedro Apóstol para participar en el Miércoles de Ceniza y empezar comprometidos espiritualmente el tiempo de Cuaresma.
Todo el día, los católicos acudieron a las parroquias para renovar su compromiso con Dios y que sus frentes fueran marcadas con la cruz de ceniza obtenida al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos del pasado año.
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión que marca la Iglesia a fin de prepararse para la fiesta de la Pascua. Dura 40 días que empiezan con el Miércoles de Ceniza y terminan el Domingo de Ramos, día en que comienza la Semana Santa. La ceniza es un signo de penitencia; la oración, el ayuno y la caridad deben marcar la pauta, pues es el tiempo de orar y dirigir las súplicas a Dios.
Mensaje
En la misa de las diez de la mañana en la catedral, el obispo auxiliar de la diócesis de esta ciudad, Rómulo Emiliani, dirigió un mensaje a los feligreses para que se comprometan a tener una vida libre de hipocresía y que este tiempo sea dedicado a pedir por los hondureños que deben abandonar a sus familias para encontrar mejores oportunidades en el exterior y por que la violencia cese y haya justicia social.
Después de un minuto de silencio para pedir el perdón de los pecados, Emiliani continuó su mensaje, recordándoles a los sampedranos que no basta con haber asistido a recibir la señal de la cruz en sus frentes y que no sólo en los 40 días se debe tener comunión con el Señor.
“El Señor nos llama hoy a una profunda conversión. La ceniza no tiene ningún poder mágico, no sirve de nada ni salva si no recordamos que sin Dios no somos nada”, señaló.
Basta de hipocresía
El obispo Emiliani fue directo al señalar la actitud de ciudadanos y políticos que sólo hacen el bien cuando hay un interés particular.
“Imploremos que arranque de nosotros la hipocresía, la mentira, aparentar y no ser. Hipócritas tres veces aquellos que aparentan ser una cosa y son otra.
Cuánta hipocresía hay en el país. Hay políticos que sólo llevan brigadas médicas cuando hay un interés de por medio; si no logran el objetivo se olvidan de los que necesitan. Actos que se hacen por demagogia, intereses políticos, ¡hipócritas! Cualquier cosa que yo haga y no sea por amor, profana, adultera el acto en sí”, expresó.
Incitó a los asistentes a que este tiempo sea utilizado para reflexionar sobre qué están haciendo por el bien de Honduras y sus familias.
“Aprovechemos el tiempo de Cuaresma para profundizar en el alma. Es un tiempo de reflexión. La gran verdad es que la muerte es nuestra gran maestra. Tenemos que ver cómo estamos llevando el país, nuestras familias y cómo estamos llevando nuestra sociedad. La Cuaresma es un tiempo sagrado para pensar qué somos ante Dios”, dijo Emiliani.
“Honduras necesita perdón”
El obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan Pineda, hizo un fuerte llamado a la conversión, el arrepentimiento y la humildad a los hondureños.
“En este tiempo de Cuaresma, en el que debemos prepararnos con Jesús para caminar por el desierto, dejemos que la gracia del Espíritu Santo nos guíe.
En este itinerario de la Cuaresma que nos lleva a prepararnos para la Pascua, donde se conmemora el sacramento de nuestra fe y la entrega de Jesucristo para la humanidad, debemos disponer nuestros corazones al diálogo con Dios, el prójimo y la comunidad”, apuntó.
“Honduras necesita la gracia del perdón y el diálogo para restaurar la gracia de la comunión entre nosotros, el pueblo”, afirmó.
Pidió a los creyentes católicos que en este caminar cuaresmal no se debe hacer a un lado la presencia de la Virgen María, madre de la Iglesia y de la humanidad.