El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, advirtió que la decisión del gobierno militar de Birmania de no permitir la entrada de socorristas extranjeros para ayudar a los sobrevivientes del ciclón de la semana pasada podría tener consecuencias mortales.
'Les hago un fuerte llamamiento a que hagan todo lo posible por facilitar esta ayuda', dijo.
'Si no se actúa y no se implementan las medidas de emergencia a tiempo, el efecto a mediano plazo de esta tragedia podría ser realmente catastrófico'.
'Lo que está en juego es la propia supervivencia de las personas afectadas', señaló.
Birmania dice que 22.980 personas perdieron la vida a causa del ciclón Nargis, pero la ONU estima que el número real puede haber sido de aproximadamente 100.000.
La ONU calcula que hasta 1,5 millones de personas fueron afectadas por el ciclón, que devastó el sur del país el 3 de mayo.
El viernes, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) decidió reanudar el envío de ayuda humanitaria a Birmania, horas después de anunciar su suspensión tras denunciar que la junta militar había incautado el primer cargamento para los damnificados.
La ONU duda de la capacidad logística y operativa de la junta para coordinar la ayuda.
Los cadáveres flotan sobre las aguas cenagosas dejadas por el ciclón. Según la ONU las muertes podrían llegar a 100 mil víctimas.
'Nos preocupa mucho que estos alimentos no estén llegando a las víctimas', manifestó.
'Le hemos pedido al ministro de Asuntos Sociales que libere esos cargamentos lo más pronto posible para que puedan continuar su viaje hacia la zona más afectada en el sur', dijo Risley.
El enviado de Birmania a Naciones Unidas, Kyaw Tint Swe, dijo que su país aceptará ayuda de cualquier parte del mundo.
También se anunció que se le permitirá a Estados Unidos enviar suministros a partir del lunes.
Sin embargo, el gobierno militar dijo que no está preparado para recibir a equipos de búsqueda y rescate extranjeros.
La situación podría derivar en una crisis sin precedentes, si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido desde que el ciclón dejara sin hogar a decenas de miles de personas, expuestas a contraer enfermedades por la falta de agua potable y de seguridad sanitaria.
Un escaso número de agencias de ayuda humanitaria que operan en Birmania informan que lograron
La junta que gobierna Birmania incautó la ayuda a los damnificados. La ONU denunció este hecho lamentable del gobierno.
A pesar de la crisis, la junta asegura que se llevará a cabo un referendo, planeado para este fin de semana, sobre una nueva constitución.
Crecen las dudas sobre el número de muertos que dejó el ciclón. Las organizaciones de ayuda sólo han logrado llegar al 10% de la población en riesgo.