El papa Benedicto XVI pidió ayer que se respete la dignidad de los niños, “tanto los nacidos como los no nacidos”, muchos de los cuales sufren y son explotados en el mundo, y pidió a Dios que ayude a los hombres a lograr ese objetivo.
Durante la homilía de la tradicional Misa del Gallo, el Papa dijo que Dios enseña a “amar a los pequeños, a amar a los débiles, a respetar a los niños”.
Benedicto XVI indicó que “el niño de Belén dirige nuestra mirada hacia todos los niños que sufren y son explotados en el mundo, tanto los nacidos como los no nacidos. Hacia los niños que, como soldados, son introducidos en un mundo de violencia”, a los que deben mendigar, sufren miseria y hambre, a los “carentes de todo amor”.
El Papa pidió orar para “que el resplandor del amor de Dios acaricie” a todos esos pequeños y para que ayude a los hombres a hacer todo lo que esté en sus manos “para que se respete la dignidad de los niños; que nazca para todos la luz del amor, de la que el hombre tiene más necesidad que las cosas materiales necesarias para vivir”.
La señal de Dios es “la sencillez”, es “el niño”, es que “Él se hace pequeño por nosotros, éste es su modo de reinar. Él no viene con poder y grandiosidad externas”, pues “no quiere abrumarnos con la fuerza, nos evita el temor de su grandeza”, agregó en la homilía.
Dios pide Amor
En una basílica de San Pedro llena de fieles, el líder de la Iglesia Católica indicó que Dios “pide nuestro amor, por eso se hace niño”, y agregó que “se ha hecho pequeño para que nosotros pudiéramos comprenderlo, acogerlo, amarlo”.
A través de ese amor, “aprendemos espontáneamente a entrar en sus sentimientos, en su pensamiento y en su voluntad: aprendemos a vivir con Él y a practicar también con Él la humildad de la renuncia, que es parte esencial del amor”.
Benedicto XVI recordó que la fe en su conjunto se reduce en un “único acto de amor que incluye a Dios y a los hombres”, plasmado en las palabras “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente... Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
La tradicional Misa del Gallo comenzó con el anuncio del nacimiento del Señor en la lectura del antiguo texto de las “Kalendas” y durante la ceremonia un grupo de niños realizó un homenaje floral ante una imagen del Niño Jesús.
El Papa señaló que “Dios se ha hecho don por nosotros. Se ha dado a sí mismo”, y exhortó a los fieles para que dejen que “eso haga mella” en sus corazones, almas y mentes.
Entre los regalos que se compran y reciben en Navidad no hay que olvidar “el verdadero regalo: darnos mutuamente algo de nosotros mismos. Darnos mutuamente nuestro tiempo” y abrirlo a Dios, pues así “la agitación se apacigua, así nace la alegría y surge la fiesta”, agregó.
Los regalos en Navidad, recordó, no deben hacerse sólo a quienes a su vez los hacen, sino también a “los que nadie hace regalos ni pueden darte nada a cambio”.
Concluida la misa, es tradición que las miles de personas que acuden a la basílica contemplen en el centro de la plaza de San Pedro el Portal de Belén instalado delante del obelisco, que ocupa una extensión de 400 metros cuadrados, y el árbol de Navidad, llegado este año de la región italiana de Calabria, sur.
El valor de la vida
El papa Benedicto XVI subrayó “el valor de la vida de todo ser humano” durante la oración del ángelus que precede a la Navidad, mientras la muerte provocada del italiano Piergiorgio Welby seguía causando una gran polémica en Italia.
“El nacimiento del Cristo nos ayuda a tomar conciencia de lo que vale la vida humana, la vida de todo ser humano, desde su primer instante hasta su declinación natural”, declaró el Papa.
Piergiorgio Welby, de 60 años, murió el miércoles después de que a petición suya fuese descontectado el respirador que lo mantenía en vida desde 1997. Su fallecimiento reactivó la polémica en Italia sobre el derecho a la eutanasia, tema que divide profundamente a la clase política.
La Iglesia Católica italiana anunció el viernes que rehusaba dar un entierro religioso a Piergiorgio Welby porque se apartó de la doctrina de la Iglesia.
Desvelan el belén del Vaticano
Vaticano. El belén instalado, como cada año, en la plaza de San Pedro del Vaticano fue desvelado el domingo al anochecer, unas horas antes de la Misa del Gallo que el papa Benedicto XVI oficiará a medianoche, cinco de la tarde hora hondureña en la basílica de San Pedro.
La escena del nacimiento de Cristo, colocada a la sombra de un inmenso árbol de Navidad, ocupa 400 metros cuadrados. Entre los 17 personajes principales hay nueve estatuas originales de 1,842, procedentes del belén de la iglesia de San Andrés del Valle de Roma.
La tradición del belén de la plaza de San Pedro fue introducida por el papa Juan Pablo II en 1982. El arte del belén es muy popular en Italia y el papa Benedicto XVI subrayó el miércoles que es “un elemento importante” de espiritualidad y de cultura.