Hará guardia 11 horas en el Día de la Madre: "Mi mejor regalo es que no muera ningún paciente"

La enfermera Kendy Morazán relató que desde el inicio de la pandemia ha visto morir de cerca a 39 pacientes por covid-19.

Kendy Morazán trabaja como enfermera auxiliar en el Hospital El Tórax.
Kendy Morazán trabaja como enfermera auxiliar en el Hospital El Tórax.

San Pedro Sula, Honduras.

Muchas enfermeras pasarán este domingo Día de la Madre luchando por atender y salvar vidas en las salas covid-19, una de ellas es Kendy Morazán (37), quien cuenta con una historia de vocación, coraje, entrega y amor por los pacientes en el Hospital Cardiopulmonar El Torax, en Tegucigalpa.

Durante uno de sus pocos espacios libres hablamos con Kendy, quien cumple a diario su labor de asistencia en medio de la emergencia sanitaria pese al riesgo de contagio del covid-19 y a los ataques de los que ha sido blanco de quienes la ven como un posible foco de propagación del virus.

Datos
1. Desde el inicio de la pandemia hasta el 4 de mayo del presente año murieron 48 enfermeros y enfermeras, 33 activos y 15 jubilados.
2. Más de 4,000 enfermeros y enfermeras de todo el país se contagiaron de covid-19, de estos unos 800 se volvieron a contagiar, desde el inicio de la pandemia hasta el 4 de mayo del presente año, según registros la Asociación Nacional de Enfermeras y Enfermeros Auxiliares de Honduras (Aneeah).

Este Día de la Madre Kendy no compartirá como quisiera con su familia porque le toca estar otra vez de guardia, nuevamente subida en una ambulancia y de nuevo entre las rígidas paredes de la sala covid-19 donde se escuchan lamentos o quejas, donde más allá de oler medicina se respira impotencia por no hacer nada más hasta lo que permite la ciencia. Allí se respira sufrimiento por temor a que el corazón deje de pulsar, pero también se escuchan oraciones que hacen los mismos pacientes, cada uno con su fe, y que a su vez provocan un poco de esperanza de que pueda ocurrir algo llamado milagro.

Esta valiosa enfermera de la capital tiene una niña de 15 años, otra en condición especial de 12 años, una tercera de ocho y una última de seis. Es enfermera desde hace cinco años y comenzó a atender la pandemia desde el mes de marzo de 2020 cuando se registraron los primeros casos positivos en el país.

"No ha sido fácil, tuvimos que capacitarnos, aprender a usar el traje en las salas, a utilizar cosas que no sabíamos, a cambiar los protocolos en la casa, pero lo más complicado ha sido el abrazar y besar a mis hijas por temor a que se puedan enfermar", comenzó diciendo Kendy.

"Cuando llego a casa mis hijas deben estar encerradas"

Desde que sale del Hospital El Torax y se dirige a su vivienda, inmediatamente se descontamina, se baña y se cambia en la parte de afuera de su casa. Antes de llegar a su hogar sus hijas saben que deben permanecer totalmente encerrados y no pueden acercarse hasta que esté totalmente limpia y no haya riesgo de transmitir el virus, esas son reglas ya establecidas y no negaciables.

En su camino a casa, ella se pregunta si el covid-19 impregnó su ropa o su piel, se lava las manos sin recordar cuántas veces lo hizo antes y aún con la piel seca y agrietada.

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Kendy compartió esta postal de archivo junto con sus tres hermosas hijas.

Mientras descansa, además del sueño que la invade por los múltiples desvelos, se pregunta cuántos pacientes de los que atendió tendrán resultados positivos, cuántos regresarán en unos días con fiebre incontrolable o estarán a punto de ahogarse, cuántos mejorarán, cuántos acabarán intubados, cuántos casos recibirán durante el siguiente turno, si se quedarán pronto sin el equipo de protección personal o cuántos tendrán que salir de la sala sellados y dentro de ataúdes directamente al cementerio.

"He embolsado a unos 39 pacientes fallecidos"

"Llegar a la casa para mí es mirar a la vida porque todos los días observamos que las personas se mueren, desde el inicio de la pandemia he participado en embolsar a al menos 39 personas en el Hospital El Torax, a veces se nos van prácticamente en las manos y luego las mandamos a la morgue", recordó con nostalgia.

"Al principio mis compañeras y yo salíamos de la sala a llorar aún con el traje puesto, todas nos mirábamos con sentimientos de tristeza, pero a la vez teníamos que aceptar que no había otra opción, debíamos continuar con los procedimientos. Todo ha sido difícil porque han habido casos que mientras preparamos a unos fallecidos nos dicen que se están muriendo otros, cuando pasa eso quiero salir corriendo y llegar a la casa para mirar a mis hijas", detalló la joven enfermera.

Aún con los extremos cuidados que sigue, esta profesional de la enfermería se contagió de covid-19 durante el 2020, y pese a ser una persona asmática, se mantuvo estable, sin necesidad de oxígeno y en su casa. Sin duda alguna que su fuerza por vivir y seguir mirando a sus hijas la sostuvieron de pie y evitaron que cruzara aquella línea roja de espacio que está destinada para cada paciente en el hospital.

"Mi niña menor no sabe que trabajo con pacientes covid-19, ella piensa que estoy en el área donde nacen los bebés, en cambio las demás sí están enteradas, por lo que siempre me piden que me cuide por temor a que me suceda algo", sostuvo.

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Aquí aparece Kendy con su uniforme especial para atención de pacientes covid-19 en el Hospital El Tórax.

La comunicación entre Kendy y sus hijas es bastante limitada, todo gira en torno a escuetos besos y abrazos por las noches o las mañanas, mucha ausencia física ante la alta demanda hospitalaria y algunas llamadas telefónicas o videollamadas.

Kendy hace su trabajo con pasión, pero también es humana y se cansa, en ocasiones debe doblar turnos laborales para tener un mejor ingreso económico, incluso en sus días de descanso es extremadamente servicial, sin duda que lo de ser enfermera lo lleva en la sangre porque siempre tiene tiempo para curar a alguien.

Un Día de la Madre en el hospital

Kendy trabaja en turnos rotativos; es decir, durante el turno A que comprende de 6:00 am a 2:00 pm, turno B que es de 2:00 pm a 7:00 pm y turno C que implica desde las 7:00 pm a las 6:00 am del siguiente día.

Ingresó a trabajar en el turno C el pasado viernes, entrando de nuevo en horario de noche el sábado, yéndose a la casa durante la mañana de este domingo y regresando hoy mismo a las 6:00 pm, con la imperiosa necesidad de pasar 11 horas en el hospital durante el Día de la Madre.

"En este Día de la Madre hay una mezcla de emociones, por un lado tristeza porque quisiera compartir con mis hijas y por otro debido a muchas de las pacientes que quieren tener cerca a sus familias y no pueden, sobre todo en esta fecha. Lo que se acostumbra es a recibir flores, de vez en cuando logramos que hayan videollamadas y tarjetas, a nosotras como enfermeras nos toca leersélas y cuando miramos esos párrafos con frases como ´abuelito te quiero mucho o estamos siempre contigo´, es imposible que no se nos salgan las lágrimas, nos ponemos a llorar con los pacientes", exclamó con voz entrecortada mientras indicaba algunas de sus experiencias a los interno de la sala.

"En este Día de la Madre serán 11 horas las que tendré que estar en el hospital a partir de las 7:00 pm, finalizando turno a las 6:00 am del lunes, el mejor regalo que me pueden dar en esta fecha es que no se me muera ningún paciente", finalizó diciendo la enfermera hondureña.

Los ojos de Kendy buscan incesantemente la esperanza y la fuerza para seguir aunque su cuerpo lo resienta, al tiempo que le alienta saber que su comunidad está unida y luchando para salvar vidas. Por lo pronto, se prepara para regresar a la sala covid-19 donde solo hay mujeres, se lava las manos, se pone la mascarilla de filtro, la bata, el gorro, los guantes y el resto de equipo de protección personal.

Nota. La protagonista de esta historia, además de ser una grandiosa madre es enfermera y prometió seguir enfrentando cada turno de guardia con ánimo, esperanza y compasión. Todas, muchas de ellas madres, deben ser gratificadas con un sinnúmero de aplausos, un agradecimiento permanente y un reconocimiento de parte de toda la sociedad hondureña que siempre será menor del que se merecen.

Sépalo

El 10 de marzo de 2020, la OMS declaró el brote de coronavirus como una pandemia, enviando un mensaje claro: todos jugamos un papel fundamental en la prevención activa de una mayor propagación del virus y en la búsqueda de formas de proteger a las personas más expuestas. Este llamado a la acción no es nuevo para la enfermería, ya que a lo largo de la historia, la profesión ha desarrollado un papel importante en los tiempos de crisis y ha brindado atención, cuidados e innovación que ha salvado vidas y reducido el sufrimiento, desde brindar atención y cuidados directos a pacientes internados en unidades de cuidados intensivos hasta participar activamente en otras intervenciones a gran escala.

Interactivo realizado por Reynaldo Yanes

La Prensa