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Mujeres lencas hacen visibles las cargas sociales que enfrentan

Por casi dos décadas, Las Hormigas han trabajado en comunidades de Intibucá para hacer conciencia sobre la violencia doméstica, la discriminación y las condiciones laborales.

Mujeres lencas que son parte de la Alfarería Cofradía en Yamaranguila. FOTOS: Yoseph Amaya
Mujeres lencas que son parte de la Alfarería Cofradía en Yamaranguila. FOTOS: Yoseph Amaya

Intibucá.

La lucha por los derechos de los indígenas sigue siendo una de las grandes deudas sociales para las más de 5,000 poblaciones en 70 países.

Según Naciones Unidas, hay unos 370 millones de indígenas en el mundo que, pese a constituir el 5% de los habitantes, son también el 15% de los pobres.

En América Latina viven 522 pueblos indígenas, conforme a cifras de Unicef, siendo Brasil el de mayor diversidad con 241, luego Colombia con 83, seguido por México con 67 (9,504,184 personas) y en cuarta posición Perú con 43 grupos indígenas.

En Honduras, los siete pueblos indígenas representan cerca del 7% de la población total, aproximadamente 1.5 millones de personas, de las que 80% viven en sus tierras tradicionales y el otro 20% en el área urbana.

Desnutrición infantil

Unicef Honduras, a través de una investigación, estima que la malnutrición es 1.6 veces mayor entre los niños lenca y chortí que entre los ladinos.

Siete de cada diez hogares indígenas no pueden cubrir los costos de la canasta básica, situación que los deja en la pobreza extrema. La tasa de desempleo para la población indígena mayor de 18 años es del 44.7% y el 83.6% de las personas desempleadas son mujeres.

“Existe la desigualdad, una por ser indígena y la otra por ser mujer. Estamos aún más expuestas por no tener una posición educativa o un nivel educativo”, cuenta Malina Pérez Manueles, representante de la Organización Intibucana de Mujeres Las Hormigas.

Este movimiento surgió en octubre del año 2000 para luchar contra la pobreza y la violencia hacia las mujeres a través de acciones de incidencia, defensa de los derechos humanos, capacitaciones y sensibilización.

“No ha sido fácil ante las autoridades ni ante la comunidad, pero lo estamos logrando a través de un proceso. Hemos tenido muchas dificultades para acceder a oportunidades de trabajo o la educación”, añade Pérez Manueles, quien estudió hasta sexto de primaria.

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Madre lenca y sus dos hijos en Yamaranguila, Intibucá.

Desafíos.

El ingreso promedio de los indígenas equivale a un 36.8% del promedio mensual nacional. Este es mucho menor para tolupanes, chortís, pech y lencas, quienes enfrentan una situación de discriminación que los hace vulnerables a condiciones laborales injustas y precarias en sus comunidades y cuando van a la ciudad.

“Tenemos la mesa sectorial del pueblo lenca y en ella presentamos propuestas con base en las necesidades que enfrentamos, como igualdad, lucha contra la violencia doméstica, conocer nuestros derechos y prevención de los embarazos en las adolescentes”, expresa Malina.

Las Hormigas luchan también por hacer visibles las atrocidades del incesto y las violaciones que prevalecen y que son evidencias de la necesidad de intervención de la justicia.

Asimismo, demandan promover la educación sexual. Para el caso, el Gobierno a través de clínicas móviles hace citologías en las aldeas lencas, pero el tabú y el machismo hace que muchas mujeres madres desaprovechen el servicio médico.