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130,000 familias en riesgo por clima en Tegucigalpa

  • Actualizado: 26 octubre 2010 /

Doce años después la capital de Honduras sigue mostrando las fracturas que dejó a su paso el huracán Mitch, el más potente en los últimos años y del que Tegucigalpa no ha podido recuperarse.

Doce años después la capital de Honduras sigue mostrando las fracturas que dejó a su paso el huracán Mitch, el más potente en los últimos años y del que Tegucigalpa no ha podido recuperarse. En octubre de 1998 el Mitch ya convertido en tormenta llegó a Tegucigalpa después de dejar destrozos en el resto del país, en especial la zona norte.

Tan sólo en la capital dejo más de mil personas desaparecidas y según el último estudio de la Agencia de Cooperación Internacional Japonesa, Jica, 26,500 viviendas en riesgo de deslizamientos con cada tormenta por muy leve que sea.

Antes del Mitch, en Tegucigalpa no se hablaba de zonas de riesgo, tampoco de deslizamientos, hundimientos y otras clasificaciones que llevan ahora las colonias y barrios de la ciudad. El Mitch dejó lugares dañados que nunca fueron restaurados por las autoridades, por ejemplo, el antiguo edificio que ocupaba la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, Enee, el gimnasio Rubén Callejas Valentine y la antigua Penitenciaria Nacional de Tegucigalpa. En Comayagüela nunca se restauró la Primera Avenida ni el antiguo edificio del Ministerio del Trabajo.

Las huellas del Mitch siguen latentes en la capital y sus ciudadanos siempre marcan la historia de Tegucigalpa con un antes y después del devastador huracán. La ciudad es totalmente vulnerable y hasta la fecha los expertos japoneses junto con algunos Gobiernos son los únicos interesados en el problema.

Plan maestro de Jica

Existe un plan maestro para salvar a la capital de su vulnerabilidad después del azote del huracán Mitch que según los creadores del documento el proyecto es capaz de mitigar daños por inundaciones y deslizamientos aun por la presencia de otro fenómeno natural tan potente como el Mitch.

Después del Mitch, Jica identificó en Tegucigalpa 17 bloques de deslizamiento clasificados en categoría A donde el peligro es grande y aproximadamente viven más de 130,000 familias que representan el 14% de la población.

En estas zonas adonde el peligro es grande, los expertos de Jica han recomendado a las autoridades prohibir construir viviendas en áreas consideradas factibles a inundaciones y deslizamientos; no obstante, es notorio el crecimiento acelerado de la ciudad. Otro punto de interés en el estudio de los japoneses, que no circula como documento oficial pero que han dejado conocer algunos detalles, es el establecimiento de medidas estructurales en el cerro El Berrinche, El Reparto y Bambú.

En la actualidad, la Alcaldía Municipal del Distrito Central, que dirige Ricardo Álvarez, firmará un convenio de cooperación para ejecutar los trabajos de estabilización del suelo que urgen los sectores del cerro El Berrinche y El Reparto. Los trabajos de mitigación los comenzarán el próximo año como son la canalización de las aguas subterráneas, las aguas lluvias, el sedimento y restarle peso a los cerros antes mencionados.

El Berrinche y El Reparto

Entre 2001 y 2002 el Gobierno de Japón apoyó en la reconstrucción a Honduras tras los daños ocasionados por el huracán Mitch, por lo que ejecutó el documento denominado “Estudio sobre el Control de Inundaciones y la Prevención de Deslizamientos de Tierra en el Área Metropolitana de Tegucigalpa”. En dicho estudio, Jica identificó como proyecto prioritario las zonas de alto riesgo. Las zonas de intervención identificadas fueron El Berrinche y El Reparto.

El proyecto de cooperación financiera no reembolsable está compuesto por la inversión que aplica la construcción de obras preventivas de deslizamiento de tierra (pozos de infiltración, perforaciones de captación y de drenaje, perforaciones horizontales, canales, movimientos de tierra, terraplenes y protección de orilla del río) y equipamiento de obras de monitoreo como pluviómetro, piezómetro, inclinómetro y estacas de desplazamiento.

Dentro de las actividades, los japonés contemplan el monitoreo de los deslizamientos de tierra correspondientes y la preparación de un sistema de alerta y evacuación. “Tenemos que darle seguimiento al proyecto, brindar seguridad, cercar los sectores intervenidos, atender los detalles logísticos, asegurar la tenencia de la tierra y garantizar la reubicación de un reducido grupo de personas que habitan en la zona”, manifestó Julio Quiñones, especialista en prevención y mitigación de desastres naturales de la Alcaldía capitalina.

El río Choluteca

Jica empezó sus análisis por el río Choluteca recabando medidas del ancho, largo y características especiales que desarrolló en el huracán Mitch. Los expertos consideraron que uno de los puntos más importante es la ampliación del río en el área del cerro El Berrinche por ser el sector principal expuesto a una inundación.

Según la Alcaldía capitalina, las obras de mitigación son urgentes para prevenir desastres, especialmente en El Berrinche, ya que al deslizarse podría formar un dique en el río Choluteca que cubriría desde el centro capitalino hasta la colonia Loarque en el sur de la ciudad.

Con el paso del Mitch, el río Choluteca se llevó todo lo que encontró a su paso. Inundó las principales avenidas de Comayagüela, destruyó edificios de importancia y se llevó consigo a cientos de capitalinos, los que fueron declarados como desaparecidos. Los expertos japoneses también anotaron que en 102 colonias de la ciudad se debería prohibir construir casas.

Tras el paso del huracán hay 31 colonias que están amenazas de riesgos extremos; algunas de ellas son las colonias San Martín, El Chile, Campo Cielo, Villa Unión y los mercados de Comayagüela, entre otras. También aseguraron que entre los barrios que no deberían existir están El Edén, la Tres de Mayo, Las Vegas, El Porvenir, La Sagastume, Canaán, Guillén y Planes del Berrinche. Explicaron que en las colonias Villa Nueva, Suyapa, San Francisco, Venezuela, Brisas del Picacho, El Manchén, El Sitio, El Reparto, Zapote Centro y Norte y La Esperanza se puede construir con supervisión de un ingeniero.

Según Jica, los derrumbes, deslizamientos y hundimientos son de máxima alerta en Tegucigalpa más que las inundaciones.