Isabela Orellana: “No anduve en frentes ni tengo partido político”

La ahora directora de Unah-vs tiene 40 años laborando en diferentes cargos en la alma mater.

Isbela Orellana, nueva directora de la Unah-vs.
Isbela Orellana, nueva directora de la Unah-vs.

San Pedro Sula, Honduras.

A tres días de que la nueva directora interina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs) tomara posesión de su cargo, LA PRENSA habló con ella para conocer los planes que tiene para el centro regional y cómo es su relación con los estudiantes. Por 40 años, Isbela Orellana Ramírez se desempeñó en varios cargos en la Unah-vs; su trayectoria y antigüedad la hicieron convertirse en la primera mujer que dirige el centro regional.

¿Cómo se siente con el nuevo cargo, lo esperaba?

No lo esperaba, no me imaginaba que yo sería directora; siempre me dijeron que yo tenía el perfil para asumir la dirección del centro, pero planteé que no estaba en mis planes. Esto me cayó por sorpresa; yo tenía mis planes personales y con 40 años de servicio había tomado decisiones de pensar en mi retiro. No pedí el cargo, ni lo busqué; sin embargo, la Junta Universitaria decidió que yo era la elegible, así que asumí el reto. Aunque la gente no lo crea, la noticia me tomó por sorpresa. Ahora me siento bien, he tenido buen recibimiento por parte del personal de la Universidad.

¿Cuál será su aporte a la Unah-vs como nueva directora?

El doctor Herrera dejó un plan de trabajo donde están los planes operativos, los presupuestos, toda la planificación del desarrollo de la infraestructura del centro. Lo único que a mí me toca es darle seguimiento al trabajo del nuevo rector. También que este centro, que ha sido la preocupación de los otros directores anteriores, tenga el liderazgo como institución de educación superior.

¿Cuáles son los retos y obstáculos que debe enfrentar la Unah-vs?

El reto es darle continuidad a todo lo que ya está iniciado y que no es poco, porque el centro tiene muchos proyectos de infraestructura.

Los obstáculos que hay que buscarles salida es a todos esos procesos de diálogo de conciliación y al proceso de recuperación de la credibilidad entre los diferentes sectores, así como recuperar el respeto hacia las autoridades universitarias; que nos vean como la contraparte necesaria que somos dentro de a institución, eso es vital para el desarrollo de la Universidad.

La relación del doctor Herrera con los estudiantes es amigable, ¿la suya cómo será?

Tiene que ser igual, los estudiantes a mí me conocen bien; con 40 años se imagina la cantidad de estudiantes que he tenido. Mantendré el diálogo, para mí es prioridad que ellos sientan que las decisiones que se han tomado en la Unah son para acompañarlos a ellos y para que la Universidad logre esa gobernabilidad y armonía que necesitamos para desarrollarnos.

¿Cuál ha sido su posición en cuanto a las luchas de los estudiantes?

Creo que cada sector tiene sus derechos y cada uno pelea por sus derechos y si en algún momento son vulnerados, deben reclamar. El punto aquí es cómo se hace el reclamo. Los estudiantes deben pensar que antes de tomarse las instalaciones pueden conversar con las autoridades para ver si es necesario o si se puede evitar. El cierre de la Universidad no les beneficia a los estudiantes. Siento que es importante el respeto de ambas partes.

¿Milita en algún partido político?

No milito con ningún partido, el día de las elecciones veo por quién se vota, hago mis cruces y listo, pero no tengo partido de preferencia; ni en mis tiempos de estudiante anduve en algún frente universitario.

¿Considera que en las protestas de los universitarios hubo tinte político?

No puedo decir eso, realmente no estuve tan cerca del conflicto; no sé cómo se valorará, sé que hubo cantidades de problemas; pero no puedo hacer valoraciones si no tengo evidencia de qué es lo que ha pasado. Lo que insisto es en que cada quien tiene derecho a reclamar, pero el punto es cómo lo hacemos.

Toda mi vida he reclamado mis derechos, pero se trata de cómo los reclame.

No voy a destruir instalaciones ni dañar bienes, mucho menos golpear a alguien; en el caso de la Universidad son bienes públicos.

La Prensa