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Una prueba de orina podría detectar un cáncer de próstata agresivo

El cáncer de próstata es común (más de un 40 por ciento de los hombres de a partir de 50 años tendrán un cáncer de próstata), pero no todo el mundo muere de la enfermedad

The New York Times.

Una prueba de orina podría algún día determinar cuáles pacientes con un cáncer de próstata necesitan un tratamiento inmediato y cuáles no, informan unos investigadores británicos.

“El cáncer de próstata se puede dividir en un riesgo bajo y un riesgo alto. Los hombres con un riesgo bajo raras veces requieren tratamiento, pero los de riesgo alto sin duda sí lo requieren”, señaló el autor del estudio, Jeremy Clark, asociado sénior de investigación de la Facultad de Medicina Norwich de la Universidad de East Anglia, en Norfolk. “Pero hay un tercer grupo, llamado de riesgo intermedio, que cae entre estos extremos, y el camino del tratamiento para estos hombres está menos claro”.

El cáncer de próstata es común (más de un 40 por ciento de los hombres de a partir de 50 años tendrán un cáncer de próstata), pero no todo el mundo muere de la enfermedad, así que decidir a cuáles hombres tratar no siempre es fácil, apuntó Clark.

“Hemos desarrollado una sencilla prueba de orina que puede medir la presencia de un cáncer agresivo, y también qué tanto cáncer agresivo hay”, dijo.

“La prueba parece ser capaz de evaluar qué tanto cáncer agresivo hay en estos hombres con un riesgo intermedio, así que se podría utilizar para identificar a un grupo de hombres con un riesgo intermedio que podrían evitar un tratamiento inmediato, que incluye la cirugía y la radioterapia, y que en su lugar podrían ser monitorizados mediante vigilancia activa con pruebas anuales para ver si su enfermedad es estable o no”, observó Clark. “Alrededor de una cuarta parte de los hombres de riesgo intermedio podrían caer en este grupo”.

Un diagnostico a tiempo

Evitar el tratamiento es importante, ya que con frecuencia el tratamiento puede tener efectos secundarios no deseados, explicó. “La extirpación quirúrgica de la próstata puede con frecuencia conducir a la impotencia y a la pérdida del control urinario, algo que no se quiere tener si no hay que tenerlo”, dijo Clark.

Una versión anterior de la prueba, llamada riesgo de próstata en orina (Prostate Urine Risk, PUR), solo podía informar si los hombres tenían cánceres de alto o bajo riesgo. Pero con algunas modificaciones, la prueba podría ahora ser capaz de diagnosticar a los hombres con enfermedad de riesgo intermedio, que quizá solo necesiten una espera vigilante.

Hasta la fecha, las únicas pruebas disponibles para medir la agresividad de un cáncer de próstata eran pruebas de sangre, exámenes rectales, IRM o biopsias.

En específico, la prueba de orina puede ayudar a los médicos a saber la puntuación de Gleason del paciente, que determina el tipo de cáncer de próstata. Una puntuación de Gleason de 6 es un cáncer de grado bajo, de 7 es de grado intermedio, y de 8 a 10 es de grado alto.

La prueba de orina no solo mide un cáncer agresivo, sino también unas cantidades crecientes de cáncer agresivo en la próstata, apuntó Clark. Así que puede mostrar cuáles hombres con un grado intermedio podrían requerir tratamiento y cuáles no, dijo.

La prueba también ayudará a monitorizar la enfermedad en los hombres que no necesiten tratamiento, y a identificar la expansión de una enfermedad agresiva, aseguró Clark. Puede evaluar el patrón de Gleason de un cáncer de riesgo intermedio, sin la necesidad de una biopsia, añadió.

En el estudio, Clark y sus colaboradores observaron las biopsias y otras pruebas de más de 270 hombres con cánceres de próstata en varias etapas, además de muestras de próstatas que se habían extirpado, comparando las pruebas de orina con el diagnóstico de los pacientes.

El Dr. Anthony D’Amico, profesor de radiación oncológica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, dijo que la prueba es promisoria, pero que todavía no está lista para su uso en pacientes.

“Es el tipo de cosa que buscamos”, indicó. “Algo que, con un alto grado de precisión, pueda decir si el paciente tiene un patrón de Gleason que necesita tratamiento o no, de forma que pueda continuar con la vigilancia o deba finalizar la vigilancia. Eso es lo que queremos”.

Pero según D’Amico, la prueba todavía pasa por alto a los hombres que necesitan tratamiento e identifica a hombres que no necesitaron tratamiento pero cuya próstata se extirpó.

“Creo que, ahora mismo, es demasiado pronto para saber qué tan buena es la prueba en realidad”, planteó. “Es interesante, pero no está del todo lista para el protagonismo”.