Cinco pasos para prevenir un ataque cerebral

Esto es bueno no solo para prevenir un ataque cerebral, sino también para prevenir la demencia

The New York Times.

Si hay algo que se puede decir acerca de los ataques cerebrales, es lo siguiente: la gran mayoría no tiene por qué ocurrir.

Hasta el 80% de los ataques cerebrales se puede prevenir a través de cambios saludables en el estilo de vida y al colaborar con los profesionales de la salud para controlar los factores de riesgo de estos padecimientos. Los investigadores han identificado numerosas medidas que las personas pueden tomar para reducir el riesgo de un ataque cerebral, pero los expertos en salud coinciden en que intentar hacerlas todas a la vez puede resultar abrumador.

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"El error más grande que cometen las personas es ser demasiado ambiciosas; luego fracasan y se dan por vencidos", dijo el Dr. Vladimir Hachinski, neurólogo canadiense y experto a nivel mundial en el ámbito de los ataques cerebrales. "Hay que comenzar con pasos pequeños".

Las recompensas son enormes, afirma la Dra. Cheryl Bushnell, neuróloga y directora del Centro Integral de Ataques Cerebrales de Wake Forest Baptist Health, en Winston-Salem, Carolina del Norte. Esto "no es solo para prevenir un ataque cerebral, sino también para prevenir la demencia. Se puede hacer lo mismo para prevenir ambas cosas y matar dos pájaros de un tiro".

Aquí hay cinco cosas para comenzar la trayectoria hacia la prevención.

Si fuma, deje de hacerlo
Los estudios demuestran que por cada cinco cigarrillos que una persona fuma al día, el riesgo de sufrir un ataque cerebral aumenta un 12%. Para los adultos de raza negra, fumar cigarrillos duplica con creces el riesgo de sufrir un ataque cerebral en comparación con no haber fumado nunca, se indicó en un estudio realizado en 2020.
"La gente entiende que fumar ocasiona cáncer de pulmón, pero no capta que también daña el cerebro y los vasos sanguíneos", dijo Bushnell. "En cuanto a la prevención de los ataques cerebrales, dejar de fumar es una de las primeras cosas que se pueden hacer".

Muévase más
Los hombres y mujeres más activos tienen un riesgo de ataque cerebral entre un 25% y un 30% menor que las personas menos activas. Se ha demostrado que la actividad física reduce el colesterol, ayuda a mantener un peso saludable y disminuye la presión arterial, todos ellos factores que pueden reducir el riesgo de un ataque cerebral.
"La evidencia a favor de la actividad física es indiscutible", dijo Bushnell, que fue coautora de una declaración de emitida en 2014 por American Heart Association y la American Stroke Association con el tema de la prevención de los ataques cerebrales. "Incluso el mero hecho de moverse durante 10 minutos cada hora es mejor que estar sentado durante un largo periodo de tiempo. No es necesario salir a correr 5 kilómetros".
Hachinski situó el ejercicio entre las tres cosas más importantes que una persona puede hacer para reducir el riesgo de un ataque cerebral, y está de acuerdo en que no se requiere ser demasiado ambicioso. "Lo peor que puede pasar es estar sentado todo el día. Caminar es el mejor ejercicio que existe. Levántese y camine".

Mantenga la presión sanguínea bajo control
La presión arterial alta, también llamada hipertensión, es la principal causa de los ataques cerebrales. La mitad de los hombres – un 52% – y el 43% de las mujeres de Estados Unidos, tienen la tensión arterial demasiado alta, según las estadísticas de la AHA. Aunque se puede controlar mediante cambios en el estilo de vida o tomando medicamentos, solo uno de cada cinco adultos la controla adecuadamente. Cosas como fumar, o tener diabetes, obesidad, colesterol alto y una dieta poco saludable, pueden hacer que la presión arterial se salga del rango saludable.
Para mantener la presión arterial alta bajo control, dijo Bushnell, es importante monitorearse en casa y comunicarse de manera regular con sus médicos para asegurar que los medicamentos estén funcionando.
"Las personas deben mantenerse al tanto de su propia presión arterial", añadió. "Tienen que saber cuáles son sus mediciones, así como conocer sus medicamentos y cómo hay que tomarlos".

Lleve una alimentación saludable
"Una de las cosas más sutiles que ocurre cuando las personas envejecen es que aumentan de peso", afirma Hachinski.
También indicó que elegir alimentos saludables de manera consciente puede minimizar el aumento de peso, ya que alimentarse saludablemente conlleva beneficios independientemente del peso.
"La nutrición es más importante que la pérdida de peso", coincidió Bushnell. "Se ha demostrado que hay múltiples dietas que disminuyen el riesgo de accidente cerebrovascular", como los enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH por sus siglas en inglés) o la dieta mediterránea. Ambas enfatizan el comer mucha fruta, verduras, lácteos bajos en grasas saturadas, cereales integrales, pescado y frutos secos, al tiempo que se reducen los alimentos ricos en grasas saturadas, colesterol y grasas trans.

Empiece pronto
Los ataques cerebrales también afectan a los jóvenes. Aproximadamente del 10% al 15% de los ataques cerebrales se producen en adultos de 50 años o menores. Investigaciones recientes demuestran que los jóvenes negros tienen hasta cuatro veces más riesgo que sus pares blancos.
Además, en estudios recientes se ha demostrado que los mismos factores que provocan ataques cerebrales en los adultos mayores, como la hipertensión arterial, el colesterol alto, la obesidad y la diabetes, están ocasionando ataques cerebrales en adultos jóvenes.
"No se piensa en las enfermedades cuando se es joven", dijo Hachinski. Pero es ahí cuando deben comenzar los buenos hábitos.
Hachinski recomienda que las personas empiecen a monitorearse la presión arterial, el colesterol, los lípidos y los niveles de azúcar en la sangre, desde que pasan del pediatra a un médico de atención primaria al hacerse adultos jóvenes. "Sus hábitos cambian tan pronto se van a la universidad o se alejan de la casa de sus padres. Comienzan a comer por sí solos y ese es un buen momento para pensar en cómo prevenir las enfermedades".
Otras transiciones de la vida, como comenzar a vivir en pareja, también deberían ser tiempos para revisarse y establecer las métricas de salud, dijo. "Es un buen punto para hacer inventario, porque es cuando los hábitos comenzarán a cambiar".
No tiene que ser una labor enorme, dijo Hachinski. Concéntrese en una sola cosa para empezar. "Identifique lo más importante que le falta", dijo. "¿Se trata del ejercicio? ¿Come demasiado entre comidas?"

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