El Gato Negro habría jurado venganza tras la muerte de su pareja calcinada tres meses antes de la masacre
Carlos Alexis Mencía, capturado el martes en La Ceiba, es el principal sospechoso de la masacre registrada el pasado 21 de mayo en una plantación de palma africana en Rigores, Colón
- Actualizado: 03 de junio de 2026 a las 10:54 -
La captura de un presunto cabecilla criminal señalado como uno de los responsables de la masacre de 20 campesinos en la comunidad de Rigores, Trujillo, Colón, ha permitido a las autoridades fortalecer varias líneas de investigación sobre uno de los hechos violentos más sangrientos registrados este año en Honduras.
La tarde de ayer, agentes de la Fuerza de Tarea de Delitos Violentos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) capturaron en la colonia Suyapa de La Ceiba a Carlos Alexis Molina Mencías, de 24 años, conocido con el alias de “Gato Negro”.
De acuerdo con el comisionado Rolando Ponce Canales, jefe de la DPI, el detenido no solo habría participado directamente en la matanza ocurrida el pasado 21 de mayo, sino que también sería quien planificó el ataque contra las víctimas.
“Este individuo es el líder de la banda. Es la mente maestra y el que tuvo el dominio del hecho criminal”, declaró Ponce Canales, al tiempo que informó que se desarrollaban cuatro allanamientos simultáneos para recolectar evidencia que permita robustecer el expediente investigativo.
Las investigaciones establecen que las 20 víctimas fueron atacadas por un grupo armado cuando permanecían en una iglesia improvisada dentro de la finca Paso Aguán, en la comunidad de Rigores. Los campesinos fueron acribillados por varios sujetos que irrumpieron en el lugar.
Entre las víctimas figuran José Argueta Ventura, Gerson Ramos Paz, Edgar Hernández Díaz, Santos Díaz Suchite, Elder Esquivel García, Martín Ramos Mendoza, los hermanos Wilmer y Elmer Suchite García, Kelvin Cárcamo Canán, Christian Galdámez Núñez, Carlos Milla Pineda, Santos Zelaya Martínez y José Miranda Matute. También murieron las hermanas Mirza Yackelin, Miriam Janeth y María Linda Rodríguez, así como Hilario Cardona Murillo, Edilson Gómez Euceda, José Mendoza y Juan Ayala.
Una de las principales hipótesis fue expuesta por el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, quien aseguró que la masacre estaría vinculada a una disputa entre dos estructuras criminales dedicadas presuntamente a la explotación irregular de plantaciones de palma africana en terrenos usurpados.
“Esto es una pugna entre dos estructuras criminales. En ese conflicto murieron empleados de una de esas estructuras”, manifestó el funcionario durante una conferencia de prensa.
Según explicó, el ataque habría sido una represalia tras el asesinato de un integrante de una organización rival, por lo que los agresores habrían dirigido su acción contra personas que supuestamente laboraban para el líder del grupo contrario.
Las autoridades sostienen que en la matanza participaron más de seis individuos y continúan las operaciones para ubicar y capturar a los demás involucrados.
Sin embargo, otra línea de investigación apunta a una cadena de hechos violentos que comenzó meses antes en la misma zona.
El 6 de febrero de este año, Ruth Nohemy Monroy, una joven de 17 años y pareja sentimental de Carlos Alexis Molina Mencías, murió durante un ataque armado que terminó con el incendio de su vivienda en la comunidad de Panamá, Trujillo.
Su cuerpo fue encontrado carbonizado entre los escombros de la casa. A raíz de ese crimen surgió una hipótesis que vincula ambos hechos.
De acuerdo con versiones recopiladas durante las investigaciones, un grupo de campesinos de Paso Aguán estaría bajo el mando de un sujeto identificado como Harol, a quien supuestamente le habrían asesinado a uno de sus hombres de confianza meses atrás.
En represalia, presuntamente llegó a la comunidad de Panamá buscando al responsable y quemó una vivienda creyendo que este se encontraba en el interior.
Sin embargo, la única persona que estaba dentro era Ruth Nohemy Monroy.
Fuentes consultadas por LA PRENSA indicaron que, tras la muerte de su pareja, alias “Gato Negro” habría jurado vengarse de Harol y, bajo esa premisa, habría ordenado el ataque contra los campesinos que presuntamente trabajaban para él.
Esta última versión continúa bajo investigación y no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades.