¿Quién es Gilbert Reyes? Las claves del triple crimen que estremeció Roatán
Acusado por el asesinato de su pareja y dos amigas, el estadounidense enfrenta un juicio oral con más de 100 pruebas en su contra
- Actualizado: 13 de abril de 2026 a las 15:29 -
El nombre de Gilbert Santiago Reyes Bermúdez pasó de ser desconocido a ocupar titulares nacionales tras ser señalado como el principal sospechoso de uno de los crímenes más impactantes registrados en la zona insular del país: la muerte de tres mujeres en Roatán, Islas de la Bahía.
Gilbert Santiago Reyes Bermúdez es un ciudadano estadounidense que se convirtió en una figura central en uno de los casos criminales más impactantes recientes en Honduras: el asesinato de tres mujeres en la isla de Roatán. De acuerdo con investigaciones judiciales, Reyes está acusado de femicidio agravado y dos asesinatos en perjuicio de su expareja, Dione Beatriz Solórzano Dixon, y de sus amigas Nikendra La Shan McCoy y María Antonia Cruz Ávila.
El caso se remonta al 7 de enero de 2024, cuando fueron reportadas como desaparecidas Dione Beatriz Solórzano Dixon (foto), quien mantenía una relación con el acusado, junto a sus amigas Nikendra La Shan McCoy y María Antonia Cruz Ávila. Días después, las tres fueron encontradas sin vida dentro de un vehículo en el sector de French Key, un hallazgo que marcó el inicio de una investigación de alto perfil.
Desde el primer momento, las autoridades apuntaron hacia Reyes como el principal sospechoso. Sin embargo, el proceso tomó un giro internacional cuando se confirmó que el imputado había salido del país. Meses más tarde, fue ubicado en República Dominicana, desde donde fue extraditado a Honduras el 23 de julio de 2024 para responder ante la justicia.
El Ministerio Público formalizó la acusación en su contra por femicidio agravado en perjuicio de su pareja y por dos delitos de asesinato relacionados con las otras víctimas. La gravedad de los cargos lo coloca frente a penas que podrían significar varias décadas de prisión en caso de ser encontrado culpable.
La magnitud del caso no solo radica en el número de víctimas, sino también en las circunstancias en que fueron encontradas: tres mujeres sin vida dentro de un vehículo, en una escena que generó conmoción tanto a nivel local como internacional, especialmente por tratarse de un destino turístico como Roatán.
Durante el proceso judicial, la defensa de Reyes ha intentado desmontar la acusación, alegando violaciones a sus derechos, incluyendo denuncias de supuestos malos tratos mientras permanecía bajo custodia del Estado. Estas afirmaciones derivaron en la aplicación de evaluaciones bajo el Protocolo de Estambul, un mecanismo internacional para investigar posibles casos de tortura.
Pese a estos señalamientos, los tribunales hondureños mantuvieron la medida de prisión preventiva, considerando la gravedad de los delitos imputados y el riesgo de fuga, tomando en cuenta que el acusado fue capturado fuera del país.
Tras múltiples audiencias y reprogramaciones, el caso finalmente avanzó a su etapa más determinante: el juicio oral y público, programado entre el 13 y el 17 de abril de 2026. En esta fase, tanto la Fiscalía como la defensa expondrán sus pruebas ante el tribunal, que tendrá la responsabilidad de emitir un fallo.
Este juicio representa el momento clave del proceso, ya que será ahí donde se valorará toda la evidencia recopilada desde 2024. La decisión que se tome no solo definirá la situación legal de Reyes, sino que también marcará un precedente en la respuesta judicial frente a casos de violencia extrema contra mujeres.
El caso ha sido seguido de cerca por distintos sectores, no solo por la brutalidad del hecho, sino por los elementos que lo rodean: una relación sentimental entre víctima y acusado, la huida internacional del sospechoso y la complejidad de una investigación que cruzó fronteras.
Mientras tanto, las familias de las víctimas esperan que el proceso concluya con justicia. Para ellas, el juicio no solo representa una etapa legal, sino la posibilidad de cerrar un capítulo marcado por la violencia y la pérdida.
En los próximos días, el desarrollo del juicio será determinante. Será el tribunal quien, tras escuchar a las partes, establezca si Gilbert Reyes es culpable o no de un crimen que estremeció al país y que hoy entra en su fase final.
Las víctimas, Dione Beatriz Solórzano Dixon, quien mantenía una relación sentimental con el acusado, junto a sus amigas Nikendra La Shan McCoy y María Antonia Cruz Ávila, eran mujeres jóvenes cuya desaparición encendió las alertas en la isla antes del trágico hallazgo. Sus muertes no solo dejaron un vacío irreparable en sus familias, sino que también evidenciaron la vulnerabilidad frente a la violencia, especialmente cuando esta ocurre en entornos cercanos y de confianza, un elemento que ha marcado profundamente la narrativa de este caso.