Dipampco: de fuerza contra maras a unidad sacudida por matanza de agentes
La dirección policial nació en 2022 para sustituir a la FNAMP y perseguir las finanzas de estructuras criminales. Su historia, marcada por capturas y cuestionamientos, enfrenta ahora su momento más crítico tras la muerte de cinco agentes en Corinto, Omoa.
- Actualizado: 22 de mayo de 2026 a las 15:17 -
La Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) nació como parte de una reestructuración de la Policía Nacional orientada a combatir maras, pandillas, extorsión y estructuras del crimen organizado, pero hoy enfrenta una de sus crisis más graves tras la muerte de cinco de sus agentes en Corinto, Omoa, Cortés.
Su antecedente directo fue la Fuerza Nacional Anti Maras y Pandillas (FNAMP), creada en 2018 durante el gobierno de Juan Orlando Hernández, que a su vez tomó como base la experiencia de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA), creada en 2013 para enfrentar uno de los delitos que más golpeaba al transporte, comerciantes, empresarios y familias hondureñas: la extorsión.
La creación formal de la Dipampco fue recomendada por el Directorio Estratégico Policial mediante la Recomendación Técnica No. 004-2022, emitida el 28 de junio de 2022. Posteriormente, la Secretaría de Seguridad acordó crearla como una Dirección Operativa de la Policía Nacional, con independencia administrativa, financiera y operacional. El acuerdo fue publicado en el diario oficial La Gaceta el 20 de julio de 2022.
Según el acuerdo oficial, la finalidad de la nueva dirección era desmantelar estructuras criminales mediante la persecución de sus ingresos ilegales. La norma estableció expresamente que la Dipampco venía a sustituir a la FNAMP, marcando el paso de una fuerza especial a una estructura orgánica dentro de la Policía Nacional.
La dirección fue concebida como una unidad interinstitucional. El acuerdo señala que estaría integrada por miembros de la Policía Nacional, agentes de la Dirección de Investigación e Inteligencia del Estado, fiscales de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO) y otros operadores de justicia.
Su campo de acción incluye maras, pandillas y otras organizaciones criminales, especialmente delitos como extorsión, desplazamiento forzado, enriquecimiento ilícito, lavado de activos y otros ilícitos conexos. La lógica institucional fue atacar no solo a los ejecutores de delitos, sino también las redes económicas que sostienen a esos grupos.
Durante su primer año, la Secretaría de Seguridad atribuyó a la DIPAMPCO más de 1,900 detenciones vinculadas a maras, pandillas y grupos delictivos organizados. Entre ellas figuraban capturas de supuestos extorsionadores, distribuidores de drogas, integrantes de la Pandilla 18, la MS-13 y otros grupos criminales. También se reportaron decomisos de dinero, droga, armas y aseguramiento de bienes. Esos resultados fueron presentados por las autoridades como parte del impacto operativo de una dirección creada para enfrentar delitos de alta incidencia y estructuras con capacidad de intimidación territorial.
Sin embargo, la historia reciente de la DIPAMPCO también ha estado marcada por cuestionamientos. En abril de 2024, el Ministerio Público informó que cinco miembros de esa dirección fueron enviados a prisión por delitos relacionados con secuestro agravado y otras agresiones sexuales.
Según la investigación fiscal de ese caso, los agentes se hacían pasar por conocidos de las víctimas y exigían pagos de entre 100,000 y 300,000 lempiras. El proceso abrió dudas sobre controles internos dentro de una unidad llamada a combatir precisamente estructuras criminales complejas.
El episodio más grave ocurrió el 21 de mayo de 2026, cuando cinco agentes de la DIPAMPCO fueron asesinados en Corinto, Omoa, Cortés, durante un operativo contra una supuesta estructura ligada al narcotráfico.
La Secretaría de Seguridad reconoció que los agentes habrían ejecutado un allanamiento sin seguir protocolos institucionales de legalidad, seguridad y acompañamiento judicial. La operación terminó en tragedia y expuso posibles fallas de coordinación, autorización y cadena de mando.
Tras el hecho, fueron suspendidos el director, subdirector y jefe de Operaciones de la DIPAMPCO mientras se realizaba la investigación. La medida abrió una revisión interna sobre las decisiones adoptadas antes, durante y después del operativo.
La muerte de los cinco agentes no solo golpeó a la institución policial y a sus familias. También colocó bajo presión a una unidad que nació para combatir maras, pandillas, extorsión y crimen organizado, pero que ahora enfrenta cuestionamientos sobre sus propios procedimientos.
A cuatro años de su creación, la DIPAMPCO atraviesa un punto crítico. Su historia combina resultados operativos, decomisos y capturas, pero también señalamientos, procesos judiciales contra algunos de sus miembros y una matanza que obligó al alto mando policial a intervenir y revisar su funcionamiento interno.