Lo deportaron y el día que volvería a los rapiditos lo mataron
Walter López trabajó en los rapiditos desde los 13 años. Un conductor casi lo atropella en el barrio Medina y porque le reclamó, el sujeto lo mató
- Actualizado: 12 de marzo de 2025 a las 00:00 -
Fotos en vida de Walter David López Deras, el conductor de rapiditos que fue asesinado el lunes 10 de marzo en San Pedro Sula.
El domingo 9 de marzo, en la efervescencia de las elecciones primarias en Honduras, la familia de Walter lo recibió en su casa en la colonia Suazo Córdova de San Pedro Sula tra volver al país deportado desde Estados Unidos.
Walter era un reconocido conductor de rapiditos en la empresa Catul, cuya ruta cubre la Terminal-Centro-Barandillas.
Este padre de una menor de unos 8 años, desde que llegó al país, comenzó a tocar puertas y el lunes 10 de marzo volvería al rubro del transporte.
“El lunes iba a comenzar a trabajar en los catulitos”, reveló una persona que lo conocía. Los Catul tienen dos tipos de buses, los Coaster y los busitos, a estos últimos les dicen catulitos.
El lunes 10 de marzo, a eso de las 7:20 am, Walter se dirigía a dejar a su esposa a su trabajo en el centro de San Pedro Sula.
Cuando cruzaba por la tercera avenida, en donde es conocido como Pineco, un carro por poco atropella a la pareja.
Según los testigos, Walter le reclamó al conductor, quien reacción disparándole y dejándolo muerto en el lugar.
“Lo que sabemos es que mi sobrino andaba dejando a la esposa al trabajo y cuando cruzaban la calle el hombre casi los atropella con su carro. El hombre les dijo que esperaran su turno y fue cuando mi sobrino le reclamó. No sé qué tanto pudo decirle mi sobrino para que ese tipo solo sacara su pistola y le disparara en el pecho. Si él le contestó mal, no justifica que lo hayan matado”, contó José López, tío de Walter.
“Te nos fuiste, y por algo insignificantes. No era para que te hicieron esto, hijo”, lamentó su madre.
“Tu recuerdo siempre vivirá en nuestros corazones”, agregó su madre.
Walter fue sepultado este martes 11 de marzo en San Pedro Sula, pero antes de ello, en la marcha fúnebre, recorrieron las calles en donde este joven de 28 años se ganó la vida por quince años en los rapiditos.
Todos los buses de la Catul dejaron de trabajar para acompañar a Walter a su última morada. “Nunca te olvidaré Walter, fuiste un joven muy feliz y eso es lo que cuenta”, lamentó una consternada vecina.