San Pedro Sula tiene su primera Reserva Natural Perpetua
En medio del crecimiento urbano de San Pedro Sula, la Reserva Natural Privada "Hacienda Tara" se consolida como un refugio de biodiversidad, conservación y turismo
- Actualizado: 31 de marzo de 2026 a las 21:07 -
Más de 18 hectáreas de tierra en el sector noroeste de San Pedro Sula, cerca de Río Blanco y de dominio familiar, se transformaron en 2015 en una reserva natural. En junio de 2024 se alcanzó un logro histórico: la declaratoria como Reserva Natural Perpetua, la primera en la ciudad con esta categoría.
LA PRENSA recorrió la zona y, en medio del crecimiento urbano de San Pedro Sula, la Reserva Natural Privada Hacienda Tara se consolida como refugio de biodiversidad, conservación y turismo.
En vida, la propietaria afirmaba: “Mi deseo es proteger a perpetuidad este territorio, para heredar a las futuras generaciones un verdadero pulmón verde en medio del casco urbano”. Por ello, la hacienda permanece abierta al público, para que conozcan, aprecien y aprendan de la Reserva.
Las reservas naturales privadas en Honduras se rigen por la Ley Forestal y son certificadas por el Instituto de Conservación Forestal (ICF) mediante un proceso formal de solicitud. Hacienda Tara cuenta con estas certificaciones y protege más de 2,500 árboles, oficialmente registrados para conservación perpetua. Más que naturaleza, es protección y sostenibilidad.
Más allá de ser propiedad privada y consolidarse como legado ecológico a largo plazo, la Hacienda Tara se posiciona como ejemplo del compromiso ciudadano en favor de la protección ambiental y el bienestar de San Pedro Sula.
Son 18.22 hectáreas que cumplen un papel vital como pulmón ecológico en San Pedro Sula. En medio de los desafíos del calentamiento global, su propietaria afirma que Hacienda Tara contribuye a la captura de carbono y a la protección de las reservas de agua subterránea, actuando como un equilibrio natural para el entorno.
La reserva cumple una función clave en la mitigación de riesgos ambientales. Dispone de un sistema diseñado para reducir la fuerza del agua durante las lluvias, canalizarla hacia dos lagunas artificiales y evitar inundaciones en la zona y sus alrededores.
Por su ubicación y características, la reserva funciona como corredor biológico y es considerada “la hermana menor de El Merendón”, según una de las encargadas del área. Especies provenientes de la montaña encuentran en ella un espacio para alimentarse, reproducirse y habitar.
La Hacientda Tara tiene una granja educativa, especialmente dirigida a niños. En este espacio, estudiantes de San Pedro Sula y zonas cercanas se conectan con la tierra, conocen a los animales y comprenden el origen de la vida.
También promueven el deporte mediante eventos de equitación, que incluyen torneos internacionales capaces de atraer visitantes de distintos países, además de impartir clases en esta disciplina.
Para garantizar la conservación, existen reglas claras: no tocar a los animales, no extraer flora, depositar la basura correctamente, no dañar el entorno y está prohibida la cacería, considerada un delito.
Hacienda Tara alberga más de 160 especies de aves, además de diversas especies de animales y ecosistemas como lagunas, bosques, plantaciones y un nacimiento de agua.
La Ley Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre, en el Decreto 98, establece la prohibición general de cazar especies en veda o en peligro de extinción, y exige licencias para su aprovechamiento sostenible.
El Código Penal, en el apartado de Delitos contra la Diversidad Biológica, establece que la captura ilegal (Art. 331) y la caza o pesca furtiva de especies protegidas se castigan con penas de cárcel que pueden variar entre seis meses y varios años, según el daño ecológico ocasionado.
Durante la temporada de vacaciones y en el día a día, la Hacienda se presenta como una alternativa ideal para quienes buscan descanso, contacto con la naturaleza y actividades recreativas diferentes. El acceso está disponible de lunes a domingo, con una aportación de entrada que contribuye al mantenimiento del área.
Cuenta con una plantación de cacao que aporta valor cultural y contribuye a procesos ecológicos y reproductivos dentro del área, donde también se pueden realizar recorridos.
Al caer la noche, la reserva ofrece un espectáculo único: un campo de luciérnagas, especie en peligro de extinción en las ciudades modernas.
La reserva cuenta con seguridad las 24 horas, acceso para personas con discapacidad, cafetería con café y postres, permiso para el ingreso de alimentos, amplio estacionamiento, guías que acompañan los recorridos y ofrecen una explicación detallada de la reserva, área de juegos para niños y más.
Algunas áreas, como el bosque interno, tienen acceso limitado debido a su alto valor ecológico y a la presencia de riesgos naturales, como pantanos.
La reserva no solo resguarda especies como la iguana verde y el esquivo bujaja, sino que también garantiza a los sampedranos poder disfrutar de aire puro y de contar con un espacio seguro para el esparcimiento familiar.
El colibrí es una especie importante del país, le da esa belleza a la naturaleza, puedes encontrarla en la reserva y apreciar de su encanto.
Los propietarios de la reserva esperan trabajar junto con la Municipalidad de San Pedro Sula para fortalecer la colaboración en favor de la conservación ambiental. A través del diálogo buscan generar alianzas que impulsen el apoyo, promuevan iniciativas ecológicas y garanticen la protección a largo plazo de este espacio natural, destacando la importancia de trabajar de la mano con las autoridades locales.
Visitar la Reserva Natural Privada Hacienda Tara no es solo una actividad recreativa, sino también una forma de contribuir a la conservación. Cada sampedrano que recorre sus senderos se convierte en parte de un esfuerzo colectivo por proteger este espacio único, demostrando que el turismo responsable puede ser una herramienta poderosa para preservar la naturaleza.