¿Historia o las estrellas? Dos museos para descubrir y conocer en San Pedro Sula
Entre piezas que conservan la memoria del valle de Sula, espacios donde aprender jugando y un planetario que acerca el universo al público, los museos ofrecen distintas formas de conocer, explorar y descubrir
- Actualizado: 11 de septiembre de 2026 a las 12:39 -
El Museo de Antropología e Historia y el Museo para la Infancia El Pequeño Sula ofrecen distintas experiencias para conocer, aprender y descubrir parte de la historia, la cultura y la ciencia.
El Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula abre de martes a domingo, de 9:00 am a 4:00 pm. En su colección destaca la Vasija de Guatucanola, elaborada en alabastro y vinculada al sincretismo cultural tras la conquista española. Conmemora el sacrificio de soldados españoles y se vincula a Cicumba.
El metate es la tradicional piedra de moler de origen volcánico, que desde la época prehispánica ha sido clave en la cocina hondureña y centroamericana. Acompañado de la "mano" o metlapil, este utensilio ancestral se utiliza a presión para transformar el maíz en masa para tortillas y otros platillos, manteniendo su vigencia principalmente en las comunidades rurales.
Mary Lester llegó a Honduras en 1881 para participar en un proyecto educativo que fracasó. Durante su estadía en San Pedro Sula convivió con la élite local, comerciantes y funcionarios. Al regresar a Londres, relató sus experiencias en A Lady's Ride Across Spanish Honduras. Su vestimenta se exhibe en el Museo de Antropología.
La "Venus de Currusté" es una escultura de arcilla del siglo IX d.C. que representa a una mujer embarazada. Fue creada para eventos religiosos y ceremoniales, funcionando como la tapa de una vasija para quemar resinas aromáticas.Tenía conductos internos diseñados para que el humo saliera por sus aberturas, simulando que la figura cobraba vida.
La inmigración de norteamericanos, europeos y palestinos desde hace más de un siglo transformó y desarrolló a San Pedro Sula. Los primeros comerciantes europeos llegaron desde Omoa en tren para monopolizar el valioso comercio de café y tabaco.A fines del siglo XIX destacaron los comerciantes alemanes, quienes dominaron el comercio local antes de la Primera Guerra Mundial.
La casa de bajareque de 1850 representa la vivienda tradicional de los sampedranos de la época, construida con materiales naturales y techos de zacate. Sus habitantes vivían principalmente de la agricultura, ganadería y extracción de raíces. Aunque luego surgieron casas de adobe y teja, el bajareque persistió durante décadas y aún se conserva en algunas zonas.
Los manuscritos prehispánicos, hechos en papel amate o piel, registraban conocimientos sobre astronomía, rituales y genealogía. La mayoría fue destruida durante la Colonia y los pocos conservados destacan por su estilo pictográfico y detallado.
Pero para aprender más de cerca sobre astronomía, el Museo para la Infancia incluye un planetario, donado por la Embajada de Japón. Fue fundado el 17 de enero de 2002 por el alcalde Roberto Larios Silva e inaugurado por la astronauta japonesa Chiaki Mukai en 2003 y ese mismo año recibió la visita de la princesa Sayako. El museo abre sus puertas martes y domingo de 8:00 am a 4:00 pm.
Cuenta con un espacio interactivo dedicado a la gravedad, donde los niños pueden aprender de forma práctica cómo funciona esta fuerza.A través del juego y la experimentación, descubren cómo la gravedad influye en los objetos y en nuestro movimiento.
Además incluye otras temáticas en el salón Aprende Jugando, entre ellos: la caverna que recrea las Cuevas de Taulabé para acercar a los niños a la geología, antropología e historia.El espacio presenta formaciones como estalactitas y estalagmitas, además de representaciones de arte rupestre y vida primitiva.
La “Aventura Jurásica”: convierte a los niños en paleontólogos mediante actividades interactivas de excavación de fósiles y simulaciones de rugidos.La exhibición también reúne piezas y muestras fósiles que explican la historia y los principales descubrimientos. Además, presenta una réplica a escala real de un T-Rex de cinco metros de alto y 10 de largo.
El espacio del bosque: los niños conocen la importancia de cuidar el medio ambiente y proteger los recursos naturales.A través de actividades interactivas, aprenden cómo funciona un ecosistema y el papel que cumplen sus diferentes elementos.
Autobanco: los pequeños se acercan de manera divertida al mundo de las finanzas y el manejo del dinero. La experiencia les enseña conceptos básicos como el ahorro y la importancia de administrar responsablemente sus recursos.
Pediatría: El área de pediatría permite a los niños conocer de cerca el cuidado de los bebés y las tareas relacionadas con su atención.A través del juego de roles, aprenden sobre sus necesidades básicas y la importancia de brindarles cuidado y protección.
La estación Molar: permite a los niños convertirse por un momento en pequeños odontólogos y conocer el cuidado de los dientes. Mediante juegos y actividades prácticas, aprenden sobre la higiene bucal y la importancia de mantener una sonrisa saludable. El costo para disfrutar de la experiencia en el Museo de la infancia es de 110 lempira por persona.