Días más largos: La Tierra gira más lento desde hace más de 3,6 millones de años
Días más largos: ¿Por qué la Tierra está girando más lento?
- Actualizado: 19 de marzo de 2026 a las 10:53 -
La desaceleración en la rotación de la Tierra es un fenómeno que no se había observado desde hace más de 3,6 millones de años.
El incremento del deshielo en las regiones polares, provocado por el cambio climático, está contribuyendo a que la Tierra gire con menor velocidad, lo que podría tener implicaciones en la sincronización del tiempo a nivel global.
El deshielo consiste en el derretimiento de grandes extensiones de hielo, como glaciares, banquisas y permafrost, a causa del aumento de la temperatura del planeta, originado en gran medida por la actividad humana.
Desde el año 2000, la crisis climática ha ocasionado una modificación física en la dinámica del planeta: la rotación terrestre se ha ido ralentizando. Científicos en geofísica de la ETH de Zúrich y la Universidad de Viena estimaron que, entre 2000 y 2020, la duración de los días se incrementó en aproximadamente 1,33 milisegundos por siglo.
De acuerdo con un estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Solid Earth, el aumento del nivel del mar no ocurre de manera uniforme.
A medida que se derriten los glaciares y las capas de hielo de los polos, el agua resultante tiende a desplazarse hacia zonas cercanas al ecuador por efecto de la fuerza centrífuga. Esta redistribución de masa genera una resistencia que disminuye la velocidad de rotación del planeta.
Además, esta variación en la velocidad de rotación, aunque mínima en términos cotidianos, puede tener efectos acumulativos en sistemas tecnológicos que dependen de una medición precisa del tiempo, como los satélites, los sistemas de navegación GPS y las telecomunicaciones globales.
Por otro lado, este fenómeno evidencia cómo las actividades humanas no solo afectan el clima y los ecosistemas, sino también procesos fundamentales del planeta.
Este fenómeno también repercute en la fauna, especialmente en especies que dependen del hielo para sobrevivir. Animales como osos polares, focas y pingüinos ven reducido su hábitat natural debido al deshielo, lo que dificulta su alimentación, reproducción y desplazamiento.
La alteración de la dinámica terrestre subraya la magnitud del impacto humano y la necesidad de adoptar medidas que reduzcan el calentamiento global y sus consecuencias a largo plazo.