Muere Martha Lillard, la última paciente de polio en USA que usaba un pulmón de acero
Martha Lillard contrajo poliomielitis en 1953, cuando tenía cinco años, y pasó más de siete décadas dependiendo de un pulmón de acero para poder respirar
- Actualizado: 13 de julio de 2026 a las 09:39 -
Martha Ann Lillard, considerada la última paciente conocida en Estados Unidos que sobrevivía con la ayuda de un pulmón de acero debido a las secuelas de la poliomielitis, falleció a los 78 años en Oklahoma, poniendo fin a una historia de resistencia que marcó la memoria médica de USA.
Lillard murió el pasado 26 de junio en la ciudad de Oklahoma, según confirmó su familia. Su certificado de defunción señala como causas la insuficiencia pulmonar crónica y el síndrome pospolio, mientras que sus familiares indicaron que las complicaciones derivadas de un caso prolongado de covid-19 también influyeron en su deterioro de salud.
La mujer contrajo poliomielitis en 1953, cuando apenas tenía cinco años, en una época en la que la enfermedad provocaba miles de casos de parálisis en Estados Unidos. El virus afectó gravemente su capacidad respiratoria y la dejó dependiendo de un pulmón de acero, un enorme cilindro metálico que funciona mediante cambios de presión para ayudar a los pulmones a tomar y expulsar aire.
A pesar de los pronósticos médicos poco alentadores, Lillard superó las expectativas de vida que le habían dado los especialistas. Su hermana, Cindy McVey, recordó que los médicos creían que no llegaría a los 20 años, pero destacó su determinación y deseo de continuar viviendo.
Durante décadas, Martha Lillard buscó llevar una vida lo más independiente posible. En su infancia asistió parcialmente a la escuela y posteriormente continuó sus estudios mediante sistemas de comunicación adaptados que le permitían interactuar con maestros y compañeros desde su dispositivo respiratorio.
Aunque dependía de una máquina antigua que requería mantenimiento especializado, Lillard desarrolló diversas actividades y mantuvo una vida activa. Escribió poesía, creó música, pintó y colaboró con organizaciones de protección animal, además de viajar junto a su familia utilizando adaptaciones especiales para transportar su pulmón de acero.
El pulmón de acero se convirtió en un símbolo de la lucha contra la poliomielitis durante las grandes epidemias del siglo XX. Sin embargo, con la llegada de las vacunas y los avances en tratamientos respiratorios, estos equipos dejaron de utilizarse de manera habitual en Estados Unidos.
La muerte de Lillard ocurre después del fallecimiento de Paul Alexander, otro sobreviviente de polio que pasó más de siete décadas conectado a un pulmón de acero y murió en 2024.
Tras su partida, Martha era reconocida como la última persona en Estados Unidos que seguía utilizando este antiguo método de asistencia respiratoria.
En sus últimos años, la salud de Lillard se complicó por el síndrome pospolio y las secuelas del covid-19, lo que redujo aún más su capacidad pulmonar y aumentó su dependencia de la máquina que la acompañó desde la infancia. Además, el mantenimiento del antiguo equipo se volvió cada vez más difícil por la falta de repuestos y especialistas capaces de repararlo.
La historia de Martha Lillard quedó como un testimonio de supervivencia frente a una enfermedad que alguna vez fue una de las mayores amenazas sanitarias de Estados Unidos. Su vida, marcada por más de siete décadas junto a un pulmón de acero, representa también el impacto que tuvo la vacunación en la erradicación de la polio en el país.