"El Sapo" ejecuta a reclutas que no superan entrenamiento para ser sicarios del CJNG
Según un testimonio, de grupos de aproximadamente 50 personas, solo cerca de 10 lograban completar el entrenamiento, mientras que el resto era ejecutado por los instructores
- Actualizado: 10 de marzo de 2026 a las 14:01 -
Una investigación elaborada por la Fiscalía General de la República de México (FGR), fechada el 24 de abril de 2025, expone el sistema de captación y entrenamiento que utiliza el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para integrar nuevos miembros a sus filas.
El informe, basado en testimonios de sobrevivientes y testigos protegidos, describe cómo la organización criminal atrae principalmente a jóvenes mediante ofertas de empleo falsas. Una vez contactados, los trasladan a centros clandestinos de adiestramiento, entre ellos el Rancho Izaguirre, ubicado en el estado de Jalisco.
Según los relatos recogidos en la investigación, muchos de los reclutados no sobreviven al proceso, ya que son ejecutados cuando no logran cumplir con las exigencias físicas o tácticas impuestas durante el entrenamiento.
La captación de los jóvenes suele iniciarse en la Central de Autobuses de Guadalajara, donde son citados con la promesa de trabajar como jornaleros u obtener empleos bien remunerados. Una vez que suben a los vehículos que los trasladarán, los reclutadores les quitan sus teléfonos y pertenencias, dejándolos incomunicados.
En algunos casos, los vehículos utilizados aparentan pertenecer a instituciones públicas, incluso con logotipos de dependencias como la Secretaría de Salud, lo que ayuda a evitar sospechas. De acuerdo con el testimonio de un informante identificado como “El Elegante”, es durante el traslado cuando los reclutas descubren la verdadera intención del grupo criminal: ser entrenados para convertirse en sicarios al servicio de la organización que era encabezada por Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
Los centros de entrenamiento, conocidos dentro del grupo como “La Escuelita”, funcionan como campamentos donde los reclutas son sometidos a intensas pruebas físicas y prácticas con armamento. Uno de los sobrevivientes, identificado con las iniciales NMGR, relató a los investigadores que la mayoría de los reclutados muere durante el proceso.
Según su testimonio, de grupos de aproximadamente 50 personas, solo cerca de 10 lograban completar el entrenamiento, mientras que el resto era ejecutado por los instructores. La investigación también identifica como presunto responsable de la operación de estos centros de entrenamiento a Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, conocido como “El Sapo” o “El 090”.
Las autoridades lo consideran una figura clave dentro de la estructura del CJNG e incluso lo señalan como un posible sucesor en la organización si llegara a caer el actual líder. Los testimonios señalan que los reclutas que llegaban a ver el rostro de Mendoza Gaytán quedaban obligados a permanecer dentro del grupo, ya que abandonar los campamentos era castigado con la muerte.
Quienes lograban sobrevivir al entrenamiento eran posteriormente enviados a zonas de conflicto del grupo criminal, principalmente en regiones cercanas a Zacatecas, Guanajuato y Aguascalientes.
El informe de la fiscalía concluye que lugares como el Rancho Izaguirre no solo funcionan como centros de entrenamiento, sino también como espacios donde se cometen ejecuciones sistemáticas.