Inmigrantes denuncian maltratos y abandonan tras ser deportados de EE.UU. a África
Alrededor de 80 migrantes, habrían sido deportados desde Estados Unidos a Bangui, capital de la República Centroafricana, donde varios denuncian condiciones precarias y falta de recursos
- Actualizado: 28 de octubre de 2026 a las 13:59 -
Alrededor de 80 migrantes, en su mayoría de origen cubano, habrían sido trasladados desde Estados Unidos hasta Bangui, capital de la República Centroafricana, el sábado 24 de octubre. Tras su llegada, varias mujeres denunciaron que permanecen en condiciones precarias y carecen de recursos para cubrir sus necesidades básicas.
De acuerdo con información difundida por Telemundo, diez mujeres latinoamericanas forman parte del grupo afectado: ocho ciudadanas cubanas, una peruana y una venezolana. Las migrantes aseguran que su situación se ha agravado desde que salieron de territorio estadounidense.
Según sus testimonios, llegaron a un país desconocido, sin dinero suficiente y sin documentos que les permitan regularizar su situación. También señalaron que desconocen el idioma y tienen dificultades para comunicarse con sus familiares, quienes podrían brindarles apoyo económico.
Uno de los principales problemas que enfrentan es la falta de condiciones adecuadas en el lugar donde se encuentran alojadas. Las mujeres denunciaron deficiencias de higiene, presuntos malos tratos y dificultades para acceder a servicios esenciales.
Una de las afectadas afirmó que el entorno en el que permanecen representa un riesgo para su salud debido a la falta de limpieza y a la posible exposición a enfermedades.
La falta de documentación les impide, según explicaron, realizar gestiones para recibir dinero de sus familiares en Estados Unidos. Esta situación ha incrementado la sensación de desprotección entre las personas trasladadas.
Otra de las entrevistadas relató las dificultades de permanecer en un territorio cuyo idioma desconoce y donde no dispone de medios para resolver sus necesidades.
Las condiciones de higiene también generan preocupación entre las migrantes. Una de ellas afirmó que llevaba dos días sin bañarse debido a las limitaciones que, según su testimonio, existen en el lugar donde están alojadas.
A los problemas de alojamiento y comunicación se suma la situación de salud de una de las migrantes, quien afirmó padecer hipertensión y anemia. Según explicó, dejó de tomar sus medicamentos desde que salió de Estados Unidos.
El caso se produce en medio de las medidas migratorias de Estados Unidos que permiten, bajo determinadas circunstancias, trasladar a personas con órdenes definitivas de expulsión a países distintos de aquellos de los que son originarias.
Por su parte, Human Rights Watch ha documentado denuncias de presuntos abusos y detenciones arbitrarias relacionadas con algunos procesos de deportación hacia países africanos.
Aunque Estados Unidos realiza vuelos de repatriación hacia Cuba, algunos ciudadanos cubanos no son aceptados para regresar a su país. Esta circunstancia puede derivar en traslados a terceros territorios, donde los afectados deben afrontar nuevos desafíos legales y personales.
La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó temporalmente las deportaciones de migrantes hacia países distintos de sus naciones de origen, al suspender una resolución de tribunales inferiores que exigía garantizar el debido proceso y notificar previamente a las personas afectadas.