Ashley viajó por amor tras siete años de amistad virtual y terminó en tragedia
Ashley Wadsworth viajó de Canadá a Reino Unido para vivir con Jack Sepple, a quien conocía desde los 12 años. Meses después, él la asesinó en Chelmsford
- Actualizado: 03 de octubre de 2026 a las 14:49 -
Ashley Wadsworth, una joven canadiense de 19 años, fue asesinada el 1 de febrero de 2022 en el apartamento de una habitación que compartía con Jack Sepple, de 23 años, en Tennyson Road, Chelmsford, Reino Unido, después de viajar desde Canadá para comenzar una vida junto al hombre que conocía desde su adolescencia.
Ashley Wadsworth, una joven canadiense de 19 años, fue asesinada el 1 de febrero de 2022 en el apartamento de una habitación que compartía con Jack Sepple, de 23 años, en Tennyson Road, Chelmsford, Reino Unido, después de viajar desde Canadá para comenzar una vida junto al hombre que conocía desde su adolescencia.
Wadsworth, originaria de Vernon, en Columbia Británica, y Sepple se conocieron por internet cuando ella tenía alrededor de 12 años. Durante los siguientes siete años mantuvieron una amistad a distancia a través de Facebook y FaceTime, separados por más de 7,000 kilómetros.
La madre de Ashley, Christy Gendron, explicó que no consideraba que existiera una relación sentimental entre ambos durante esos años. Según relató, hablaban ocasionalmente y perdían contacto cuando Sepple comenzaba otras relaciones, aunque su rostro se volvió habitual para la familia canadiense.
Ashley era descrita por su madre como una joven curiosa, aventurera y llena de energía. Desde niña disfrutaba montar a caballo, esquiar y navegar, y posteriormente se hizo mormona a los 18 años después de lo que describió ante su madre como un “momento de Dios”.
Con el tiempo, Ashley decidió viajar a Reino Unido para estar con Sepple. Su madre estaba preocupada por la decisión, pero consideraba que, en el peor de los casos, la relación no funcionaría y su hija regresaría a Canadá. Nunca imaginó que el viaje terminaría con su asesinato.
La joven había comenzado a expresar preocupación por el comportamiento de Sepple ante familiares y miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de la localidad donde vivía. Además, ya había reservado un vuelo para regresar a Canadá el 3 de febrero, dos días después de su muerte.
La mañana del 1 de febrero, un vecino escuchó gritos provenientes del apartamento. Poco después, Ashley llegó angustiada a su puerta y le contó que Sepple la había golpeado y había arrojado contra una pared al gatito que ambos compartían.
Según el relato, Ashley también dijo que Sepple había visto una fotografía de una mujer desnuda en su teléfono, le destruyó el aparato, la llamó lesbiana y la agredió. La joven manifestó al vecino que temía que Sepple pudiera matarla. El hombre habló entonces con Sepple, quien se mostró tranquilo y se disculpó con Ashley.
Horas más tarde, Ashley envió varios mensajes a sus amigos de la iglesia para decirles que se trataba de una emergencia y que necesitaba ayuda. Después, Sepple envió mensajes asegurando que todo estaba bien. Preocupados, Jamie Ashworth y Taeylr Borden acudieron a la propiedad y, al no obtener respuesta, llamaron a la Policía.
Los agentes llegaron alrededor de las 4:00 de la tarde y encontraron a Ashley sin vida en la cama que compartía con Sepple. La Policía estableció que había sido estrangulada y apuñalada repetidamente en el pecho. Sepple se encontraba sentado junto al cuerpo y posteriormente admitió el asesinato.
La familia de Ashley viajó a Reino Unido para encargarse del papeleo y recoger el cuerpo. Su padre, Ken Wadsworth, contó que recibió la noticia después de que su otra hija, Hailey, lo llamara para decirle que Ashley había muerto y que Jack la había asesinado. “Se te rompe el corazón”, recordó sobre aquel momento.
Sepple tenía antecedentes por acoso en internet, agresiones e incumplimiento de órdenes de alejamiento. Antes del crimen había sido acusado por delitos relacionados con una pareja anterior, entre ellos detención ilegal, agresión y comportamiento coercitivo y controlador, aunque no fue condenado porque la víctima no acudió al juicio. Tras admitir el asesinato, Sepple fue condenado en octubre de 2022 a cadena perpetua, con una pena mínima de 23 años y seis meses.
El caso fue reconstruido por BBC News Mundo en octubre de 2022, a partir de los testimonios de los padres de Ashley. La publicación señaló que ambos querían que la experiencia de su hija ayudara a otras personas a reconocer situaciones de violencia y buscar ayuda.