El escalofriante caso de una hondureña con discapacidad auditiva hallada muerta en un clóset; su pareja confesó el crimen
El hallazgo se produjo hace unos días, luego de que un repartidor de comida alertara a las autoridades tras percibir un olor nauseabundo al entregar un pedido en el departamento de la víctima
- Actualizado: 19 de marzo de 2026 a las 09:16 -
Un escenario dantesco rodea la muerte de la hondureña Evelin Carolina Enamorado Cisnado, cuyo cadáver fue encontrado en avanzado estado de descomposición, envuelto en sábanas y oculto dentro de un clóset en su departamento de Charlotte, EE UU.
El hallazgo se produjo hace unos días, luego de que un repartidor de comida alertara a las autoridades tras percibir un olor nauseabundo al entregar un pedido en el departamento de la víctima.
Momentos después, cuando los agentes entraron, confirmaron la tragedia: los restos de la joven, quien padecía una discapacidad auditiva, yacían ocultos.
De acuerdo con los familiares de la joven hondureña, Lhis Brito-Costa, hace varios meses le había pedido matrimonio a Enamorado. El video de ese momento fue compartido en redes sociales.
Actualmente, la detenida permanece en prisión sin derecho a fianza y enfrenta una orden de retención emitida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Según los reportes oficiales, la sospechosa habría confesado el asesinato tras ser arrestada. El móvil del crimen, de acuerdo con su declaración, habría sido los celos, pues admitió haberle disparado a la hondureña tras descubrir que supuestamente mantenía una relación sentimental con otra persona.
Uno de los detalles más perturbadores para la familia fue descubrir que Brito Costa suplantó la identidad de la víctima tras matarla.
Mientras Evelin ya había fallecido, la brasileña seguía utilizando sus redes sociales, publicando estados y respondiendo mensajes para ocultar el crimen y mantener el engaño ante sus seres queridos.
La madre de la víctima, quien viajó consternada para reclamar el cuerpo, no ocultó su asombro ante la crueldad del hecho.
Recordó que convivió con la agresora durante dos años y jamás notó una actitud violenta, una opinión compartida por otros parientes que calificaron la acción como una "monstruosidad" difícil de asimilar.