Un amigo de Michael Jackson revela como fueron sus últimos días de vida
Un exejecutivo cercano a Michael Jackson revela cómo la ansiedad, el insomnio y la presión pública marcaron los últimos años del Rey del pop
- Actualizado: 08 de enero de 2026 a las 14:52 -
Durante los últimos años de su vida, Michael Jackson atravesó un periodo marcado por la ansiedad, el insomnio y una profunda inquietud emocional. Así lo revela Dan Beck, exejecutivo de Epic Records y uno de los colaboradores más cercanos del artista en esa etapa, en una entrevista reciente con The Sun y en su libro de memorias You’ve Got Michael.
Beck describe a un Jackson atrapado en pensamientos constantes que no lo dejaban descansar. Las noches en vela eran habituales y, en muchas ocasiones, se traducían en llamadas telefónicas de madrugada. “Había un par de veces en las que sentí que era su único amigo, pero obviamente eso no es cierto”, confesó el ejecutivo al recordar esos momentos de cercanía forzada por el desvelo.
Según relató, el cantante solía llamar alrededor de las dos de la mañana, impulsado por la preocupación permanente por su carrera y su futuro artístico. “Su mente giraba todo el tiempo”, explicó Beck. “Hubo mucho tiempo en el que él no podía dormir porque pensaba: ‘¿Qué está pasando? Debería estar haciendo algo. ¿Qué voy a hacer después?’”.
Según relató, el cantante solía llamar alrededor de las dos de la mañana, impulsado por la preocupación permanente por su carrera y su futuro artístico. “Su mente giraba todo el tiempo”, explicó Beck. “Hubo mucho tiempo en el que él no podía dormir porque pensaba: ‘¿Qué está pasando? Debería estar haciendo algo. ¿Qué voy a hacer después?’”.
Una de las principales fuentes de angustia para Jackson era la percepción pública sobre su figura. Como parte de su trabajo, Beck le compartía encuestas y opiniones de seguidores para evaluar campañas de promoción. “Había muchos comentarios duros”, recordó. “Michael no leía todo en mi presencia, pero definitivamente revisaba estas respuestas”.
El impacto emocional era evidente. “Era duro sentarse ahí en silencio y verlo leer. Estaba pensativo, asimilándolo”, señaló Beck, quien aseguró que el artista se tomaba muy en serio cada reacción. “A Michael le gustaba hacer muchas preguntas... así fue como empezamos a construir confianza, una relación”, añadió.
Ese nivel de preocupación no surgía de manera aislada. Jackson arrastraba desde hacía años un daño profundo en su imagen pública. En 1993, las acusaciones de abuso sexual presentadas por Jordan Chandler —resueltas fuera de los tribunales mediante un acuerdo económico— marcaron un antes y un después en su relación con los medios y el público.
La situación se volvió aún más compleja tras la entrevista con Martin Bashir para la BBC en 2003, cuando el cantante admitió que compartía su cama con niños, lo que derivó en una nueva investigación criminal y en la acusación posterior de Gavin Arvizo. A ello se sumaron rumores, entrevistas polémicas y episodios mediáticos que reforzaron su imagen de artista excéntrico y vulnerable.
Beck llegó a ese entorno como parte de lo que describió como una “batalla de alto riesgo” para proteger el legado del Rey del pop. “¿Cuál es la verdad? No lo sé”, reconoció. “Todos estamos tratando de descifrar la realidad; así ha sido durante más de 30 años”. Según él, el círculo de Jackson estaba dividido entre profesionales de alto nivel y personas que se aprovechaban de su fama.
A pesar de las controversias, Beck sostuvo que nunca fue testigo de conductas delictivas. “Lo he pensado mil veces, pero nunca pude conectar los cabos con algo real que yo hubiera visto”, afirmó. En You’ve Got Michael, un libro de 290 páginas publicado por Trouser Press Books, reconstruye aquellos años como una etapa de presión constante, enfocándose más en el detrás de escena de la industria musical que en reescribir las polémicas que rodearon al artista más famoso del planeta.