Desde 2002 no estrenaba una película y ya la echaban de menos. Una de las caras más bonitas del cine, Michelle Pfeiffer vuelve este año a la gran pantalla.
Y lo hace con tres películas: El novio de mi madre, Stardust (un cuento de hadas previsto para el próximo otoño) y Hairspray, la adaptación de la película musical de Broadway de 1988 que se estrenó el martes en la ciudad de Los Ángeles.
La actriz llegó acompañada de su marido, el productor de televisión David E. Kelley. Considerado el rey Midas de la televisión estadounidense, Kelley es autor de series de éxito como Ally McBeal o Boston Legal y ambos tienen dos hijos en común: John Henry, de trece años, y Claudia Rose, que Michelle adoptó ocho meses antes de casarse con David.
Regreso al musical
Hairspray supone el regreso a lo grande para Michelle Pfeiffer, y curiosamente es también, como la película con la que se dio a conocer hace veinticinco años Grease 2, la adaptación de un musical.
En el filme, que narra la historia de una adolescente que hará lo que sea necesario para ingresar como bailarina en el programa más popular de la televisión, la actriz comparte protagonismo con otro actor acostumbrado a cantar y a bailar en la gran pantalla: John Travolta. El actor se mete esta vez en la piel de Edna Turnblad, una mujer entrada en carnes para cuya caracterización tuvo que someterse a largas sesiones de maquillaje.
Premio
La actriz ganó el Globo de Oro a la mejor actriz por su trabajo en Los fabulosos Baker Boys.
Sépalo
Recibimiento
La también actriz Kelly Preston acompañó a su amiga en su vuelta a la alfombra roja ya que ha estado apartada de los flashes de Hollywood los últimos cinco años.
Amistad
Cuando Michelle se encontró en la alfombra con John Travolta se saludaron como dos grandes amigos y buenos compañeros.