01/04/2026
12:01 AM

¿Qué tienes... mamá?

Tus hijos quieren saberlo todo. Aprende a llevar tu enfermedad junto a ellos

    Plantarle cara al cáncer se hace más difícil cuando tienes hijos y no sabes cómo contárselo. No tengas miedo y plantéales la situación. Tienen que superarlo juntos.

    Diagnóstico: cáncer

    La vida se para de golpe. No te lo esperabas, en tu cabeza y en tu corazón se amontonan sentimientos, de dudas y de temores. Lo peor, quizás, no es el miedo a morir, con todo lo que eso significa. Lo más terrible para una madre es pensar en el futuro de sus hijos. Yolanda Valverde, directora de Mapfre Santander, lleva cinco años plantándole cara al cáncer de mama. Cuando se lo diagnosticaron, tenía 37 años y un hijo, Martín, que entonces sólo había cumplido cinco años. “Sin duda, él. Supongo que es un sentimiento egoísta, ya que piensas que no va a crecer igual, y no te quieres perder nada. Te da miedo y hasta te sientes culpable, porque su vida va a cambiar porque tú estás enferma”.

    El silencio de los niños

    Una vez que tenemos claro que hay que hablar con nuestros hijos. ¿Quién tiene que explicárselo?. La propia madre, que es la enferma, nos recomienda Sonia Fuentes, psicooncóloga del Instituto Catalán de Oncología y autora del cuento ¿Qué te ocurre..., mamá?, que es útil para la comunicación entre mujeres con cáncer de mama y sus hijos en edad escolar. Adaptando, eso sí, el lenguaje a su nivel madurativo, porque ¿quién mejor que una madre para conocer a su propio hijo?.La primera batalla para evitar que en esos momentos tan difíciles los niños “se sientan solos, aislados; en silencio de los niños, describe Sonia, es conocer qué es ese silencio: “Es el lugar donde se encuentran los niños cuando no se les tiene en cuenta, porque ellos captan que algo ha alterado su normalidad y que su mamá no está igual, que no conecta tanto con ellos. Puede suceder que, con su imaginación desbordante y maravillosa, piensen que ocurre algo más grave que la propia realidad”. Yolanda Valverde nos da una receta muy eficaz que ella misma utilizó para abordar la enfermedad con su hijo: dosificar la información: “Primero esperé a conocer mi pronóstico para tomar decisiones sobre qué le iba a contar. Me operé un mes de agosto. Martín es hijo de padres separados y estaba con su padre. Cuando volvió, yo estaba aparentemente normal, porque mi idea era que él no viera la diferencia, ya que, aunque me habían quitado un pecho, él no lo veía. Esperé para saber mis posibilidades?”.

    ¿Cómo se lo digo?
    “Decidí abordar con la mayor naturalidad posible la enfermedad, aunque es verdad que me inventé algunas cosas. Por ejemplo, le dije que mami estaba tomando un medicamento para no tener la enfermedad. Le expliqué que, al poco tiempo, se me iba a caer el pelo, pero que me iba a curar. Ésa fue la manera. No le dije cáncer, porque yo no sabía qué significaba para él”, nos cuenta Yolanda. De hecho, Sonia Fuentes nos explica que no es necesario utilizar la palabra cáncer. Se puede recurrir a palabras como “enfermedad”, “bultito”, “tumor”, si son más pequeños.