Miss Estados Unidos, Tara Conner, cuyas noches de juerga en Nueva York siendo menor de edad casi le cuestan su corona, le dijo a la revista People que su período en rehabilitación fue un alerta para ella.
'No pensé que tenía ningún problema, pero estaba dispuesta a hacer lo que fuera para salvar mi trabajo', declaró Conner tras pasar 31 días en el centro de rehabilitación de la Fundación Caron en Wernersville, Pensilvania. 'Me di cuenta de que sufro de la enfermedad del alcoholismo y la adicción', reconoció.
'Yo tenía una política de igualdad: lo probaría todo alguna vez', explicó la beldad de 21 en una entrevista con la revista para su edición del 12 de febrero.
En una muy publicitada conferencia de prensa en diciembre, Donald Trump, propietario del concurso Miss Estados Unidos, le dio a Conner la oportunidad de mantener el título con la condición de que se enderezara. Entonces la joven comenzó su rehabilitación.
En su entrevista con People, la primera desde que terminó el tratamiento, Conner admite haber consumido cocaína. 'Es una de las drogas que usaba', reconoció.
'Soy una alcohólica. Era una cuestión de ansiedad. Una vez que se lo daba a mi cuerpo, se me antojaba más', relató Conner, apuntando que bebía mucho pero que no se 'emborrachaba así no más ni bailaba sobre las mesas'.
Sobre reportes de promiscuidad, dijo: 'Hablo con más de un tipo a la vez; eso no quiere decir que esté sexualmente activa con cada uno de ellos'.
La reina de belleza nativa de Kentucky, cuya familia tiene un historial de alcoholismo, dice que sus problemas 'no surgieron de la noche a la mañana'. Y, acota, 'no fue culpa de la ciudad de Nueva York'.
Su madre, Brenda Johnson, dijo a la publicación que su hija una vez volvió ebria de la escuela cuando tenía 14 años, el mismo año en que ganó su primer certamen a trabajar', dijo. ''Soy Miss Estados Unidos, mi nombre es Tara Conner y estoy encantada de conocerlos', ya sabe. La vida es buena'.