Como cada año, las grandes ciudades compiten por obtener el récord Guinness del pino de Navidad más alto, con el que dan la bienvenida a las festividades decembrinas.
En este 2006, nadie ha podido superar a Brasil, el gran triunfador por segundo año consecutivo, gracias al abeto de 82 metros de alto que se coloca en el centro de la laguna de Rodrigo de Freitas, en Río de Janeiro.
Este pino ha sido clasificado una vez más por como “el árbol flotante de Navidad más grande del mundo”, y permanecerá anclado hasta el 6 de enero en ese emblemático espejo de agua de la turística zona sur de Río.
El árbol, que pesa cerca de 500 toneladas, mide el equivalente a un edificio de 27 pisos y consume tanta electricidad como 300 departamentos pequeños.
Fue iluminado con 2.8 millones de lámparas y 35 mil metros de mangueras luminosas que dibujan motivos navideños y rinden homenaje a las 27 entidades federales de Brasil.
En su base, chorros de 20 metros de altura lanzados por 48 bombas forman un colorido juego de agua que se acompaña con un fondo musical.
Recientemente se llevó a cabo la fiesta de inauguración, en la que se presentó un concierto coral de la orquesta Petrobras Sinfónica, seguida de espectáculos de bailarines de la famosa y ya tradicional zamba.
El pino brasileño, construido por la compañía de seguros Bradesco, se ha convertido en un atractivo adicional de las celebraciones decembrinas, cuando con el inicio del verano llegan a la ciudad brasileña miles de turistas nacionales y extranjeros.
Lucha de titanes
Pero ese “monstruo de la laguna” tiene su más fuerte competidor, en base firme, sobre la plaza central de Lisboa, Portugal.
En este caso, se trata de un árbol de Navidad de 74 metros de largo y 170 toneladas de peso, adornado con 2 millones de bombillas.
En su cónica figura aparecen diferentes motivos luminosos que van desde enormes moños hasta esferas de color rojo que deleitan a los paseantes de una de las zonas más importantes de la ciudad lusitana.
Nadie ha podido desplazar el árbol de Navidad de Río de Janeiro, Brasil, y es uno de los más altos del mundo.
Debido a las obras de construcción que se llevan a cabo en la Piazza Venezia, donde por lo regular se instala ese abeto, este año se decidió que el lugar indicado para colocarlo fuera un costado del célebre Coliseo.
En su diseño destacan más de 10 mil luces blancas que adornan su estructura y embellecen la principal área turística de la ciudad donde se ubica.
París no se queda atrás. A la lista de árboles navideños dignos de admirar se agrega el de las galerías Lafayette, unas de los más importantes de París, que hace honor a su sobrenombre, la Ciudad Luz.
Con 20 metros de alto (llega prácticamente hasta el techo del edificio), está iluminado por 55 mil bulbos.
El mismo centro comercial está ambientado con luz amarilla y oro.
Además, la tienda ofrece a sus visitantes un espectáculo de figuras gigantes en movimiento, con temas navideños, que se aprecian en la mayoría de sus aparadores.
Alemania se anima. Alemania hizo un buen intento por competir en la contienda arbórea, pero se quedó rezagada.
Su emblema navideño apenas mide 15 metros, y es un obsequio del pequeño pueblo de Forgn, Noruega, a la milenaria ciudad de Berlín.
Esta pieza natural luce en todo su esplendor frente a la puerta de Brandenburgo, y está decorado con más de 5 mil luces de focos blancos y adornos típicos de Navidad, como esferas y muñecos de nieve.
Sépalo
París, Francia, es otra de las ciudades que luche por tener el árbol más grande del mundo y así entrar al libro de récords.
Rockefeller, un clásico no se puede dejar por fuera
Mágico
El tradicional y magnífico árbol del Rockefeller Center de Nueva York sobresale por el ambiente que lo acompaña.
Conciertos
Como parte de su espectacular encendido, se ofrecieron diferentes conciertos en los que participaron artistas legendarios.
Peso
Con 30 mil luces multicolores, este “gigante” de origen noruego brilla en lo alto con sus 26.8 metros; pesa nueve toneladas.