Se acabó la dictadura del siempre elegante, favorecedor y discreto negro. La furia del rojo en total “look”, realzado con detalles artesanales y piedras de cristal, se apodera y da calor a las familiares y festivas noches navideñas.
El rojo, el primer color del espectro solar, es el protagonista de estas fiestas. Seductor, femenino y muy sofisticado, el rojo llega con el firme propósito de que la mujer destaque, además de envolverla en un halo tan atrevido como sexy.
Crepé, seda, “chiffon”, gasa, organza, tul o satén son algunos de los tejidos que la mayoría de los diseñadores han elegido para crear vestidos de noche sencillos y elegantes. Sin embargo, el tejido estrella de la temporada es el terciopelo. Dulce y versátil, el terciopelo es el tejido estrella para vestir la noche, apto tanto para vestidos largos y sofisticados como para versiones cortas, juveniles y sexys como las que proponen los italianos Dolce&Gabbana.
Grandes creaciones
Mientras que Versace y Joseph Altuzarra juegan con siluetas asimétricas y cortes arriesgados hasta conseguir soberbios trajes de noche, Valentino y Carolina Herrera optan por los volantes y los volúmenes para vestir la noche.
Vertiginosos escotes y aperturas laterales y frontales en la falda son el denominador común en los diseños de Emilio Pucci, Jenny Packham, Antonio Berardi. Escotes asimétricos y hombros al descubierto se aprecian en las creaciones de M. L´Hullier, Luciano Soprano y Abed Mahfouz. Bottega Veneta prefiere apostar por siluetas de gran movimiento y fluidez, ajustadas a la cintura.
Clásicas y elegantes, las líneas sencillas siempre seducen, pero la actual tendencia huye de la austeridad y apuesta por diseños con brillos creados gracias a los “paillettes”, pedrería y cristales que promulgan lujo y destellos exultantes. Soberbios drapeados, delicados frunces, mangas de farol y lazadas, son algunos de los recursos que utilizan los prestigiosos diseñadores para adornar y realzar las creaciones, muchas de ellas de línea sirena y otras con patrones desestructurados.
Dorado, plata o violeta
Si no se atreve con el rojo, evite riesgos y preste atención al criterio de John Galliano para Dior, que propone vibrantes colores como el violeta sobre siluetas de gran volumen, adornadas con pétalos, plisados y “ruffles” que recrean fabulosas flores.
Chanel, encabezado por el talento de Karl Lagerfeld, prefiere que la mujer vista con tejidos y patrones con reminiscencias del folclore del imperio ruso. Vestidos dorados, beige, rosa empolvado, blancos y azules con fabulosos bordados dorados y exquisitos “paillettes” que ribetean bajos y costuras en mangas y cuellos. Armani declina el color ocre y el camel en todas sus versiones para vestir a la mujer con vestidos largos, que lucen cortes impecables, algunos repletos de lentejuelas. Teniendo en cuenta el momento de recesión económica que se vive en el mundo, el libanés Elie Saab se decanta por diseños atemporales con escotes pronunciados a la espalada y bañados en tonos dorados y gris plata.
Givenchy recurre al encaje, las capas superpuestas de tul, la pedrería, los flecos, las plumas de avestruz y el trabajo artesanal para vestir la noche en blanco, dorado o negro.