03/04/2026
08:41 PM

Banegas cumple 20 años de humor

El libro “Banegas 20 años de humor”, recoge las más signficativas caricaturas de Ángel Darío Banegas.

El libro “Banegas 20 años de humor”, recoge las más signficativas caricaturas de Ángel Darío Banegas.

“No digo que es una recopilación de las mejores porque no me gusta ese término, para un artista las obras son como los hijos o los dedos de la mano, uno no puede decir cuál le sirve más”, dice el artista.

En el libro de lujoso empastado está contenida la obra “desde 1985 en que salió mi primera caricatura en La Tribuna, creo que he publicado unas 18 mil, porque no sólo hago una diaria desde aquel momento, sino una página los sábados con cinco o seis trabajos”.

Manifiesta que todas sus obras tienen un propósito y cumplen un papel, aunque algunas son mucho más perecederas porque se refieren a hechos concretos, fugaces.

“A veces me pregunto si soy caricaturista de un país o retratista de una selva porque lo que hago es dibujar los retazos de la historia de Honduras y a veces no son muy humorísticos. Son tragedias que me duele trasladar a mis dibujos”, agrega el prestigioso caricaturista de Diario La Prensa.

En el libro hay dibujos que han sido muy populares, como la del triunfo de Padilla Sunseri, en la cual aparece su rival, Arturo Bendaña, que es ginecólogo, llevando un bebé a una señora encamada, que es la ciudadanía de San Pedro Sula.

El médico le pregunta de quién es ese bebé que se llama Triunfo. La ciudadanía le responde: de Padilla Sunseri.

Banegas considera que cuando se publicó la caricatura resultó impactante porque el tema del momento era quién realmente había ganado.

“Han habido otras con trascendencia internacional y han sido caricaturas más serias sobre el tema del terrorismo, la guerra o los problemas económicos de América Latina. Desafortunadamente el caricaturista no está en contacto estrecho con el público y creo que muchos de nuestros trabajos son llevados a discusión en universidades, medios de comunicación y otras instituciones y no nos enteramos”.

El hecho de resaltar los rasgos más prominentes es más bien para que los lectores identifiquen a los personajes.

“El público asocia muy bien a Carlos Flores por la nariz; a Callejas por su peinadito, sus lentes y su carita bonita y a Carlos Roberto Reina por su bigote, sus anteojos, sus patillas grandes. Esas ideas se vuelven casi como íconos en la memoria colectiva”.

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Además de la caricatura diaria para La Prensa, Banegas publica trabajos internacionales que se distribuyen en varios medios a través de un sindicato de Nueva York o desde su estudio por contratos dirrectos.

“El prólogo del libro está escrito por el director de La Prensa, Nelson Fernández, a quien consideramos la persona más indicada para hacerlo porque escribe muy bien, tiene una posición privilegiada en el periodismo nacional y conoce la mayor parte de mis obras, pues de estos veinte años, 16 he colaborado para el diario líder. Por las manos de él han pasado miles de caricaturas mías, además conoce mi faceta personal, cuáles son mis posturas y mi pasión por defender las causas en las que creo”, expresó.

“El libro incluye una recopilación de fotos de momentos importantes de mi vida. Algunas gráficas de mi niñez, de mis padres, abuelos, fotos del álbum familiar, gráficas de mi paso por la radio en Santa Bárbara, mis inicios y mis primeras exposiciones; eventos internacionales que han marcado mi carrera de manera importante y encuentros con colegas del exterior de los que he aprendido mucho”.

Porque se considera un eterno aprendiz, Banegas se mantiene todos los días trabajando en su estudio particular.

“Me entreno todos los días porque sueño con llegar a ser el mejor caricaturista del mundo. Todos los días me levanto con ese propósito. Sé que estoy lejos de lograrlo, pero más lejos lo estaría si no lo intentara”, puntualizó.

La mascota del pueblo todavía no tiene nombre

El perrito escuálido que aparece en algunas de las caricaturas del artista es un reflejo de la triste realidad que siempre acompaña al pueblo, pero que no por ello deja de ser agradable.

Aún no tiene nombre porque Banegas quisiera uno que por sí sólo lo definiera, no como un perro común, sino como un emblema de dignidad.

Con ese fin sometió a criterio de sus lectores el nombre, pero hasta el momento no hay uno que le parezca.

Indicó que para todos los caricaturistas hay cierto tipo de personajes cuyas características estrictamente físicas son más complicadas de poder caricaturizar.

“Hacemos énfasis en algunos rasgos que identifican a esa persona, como una nariz voluminosa o un bigote espeso. Estas características no son para hacer un humor morboso que pueda perjudicar a esa persona con el fin de burlarse, porque la caricatura no es una burla. Es más bien para que el público los identifique”.