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Aprende a lidiar con la envidia

  • Actualizado: 30 junio 2011 /

Es momento de dejar una vida de egoísmos y malos deseos para los demás, la envidia es un sentimiento que termina solo por amargarte a ti.

    Imagínate no disfrutar tus logros por estar pendiente de los que logran otros y siempre minimizar los tuyos creyendo que los demás son más importantes.

    “La envidia es un sentimiento de resentimiento y malestar ante la felicidad ajena, en muchos casos la envidia comienza a desarrollarse en la primera infancia”, explica María de los Ángeles Pavón.

    Según el diccionario Webster, la palabra envidia significa “resentimiento o rivalidad por el éxito, logros y ventajas de alguien más”, si te sientes identificado con este tema, este reportaje es para ti.

    Cuando el niño es pequeño suele hacer rabietas por lo que quiere que le den, muchos padres lo que hacen es ignorarlos o castigarlos, lo cual no los calma y probablemente sean propensos a crear sentimientos de insatisfacción propia que irán desarrollándose con el tiempo.

    Mientras más dejes progresar ese sentimiento -que solo se resume en baja autoestima-, más grande será la inconformidad contigo misma, crecerás en un ambiente donde no puedes disfrutar tu vida.
    Tendrás muchas amigas pero si no te alegras por sus triunfos, terminarás perdiéndolas y lo peor es que a nadie le gusta la gente envidiosa. Como dice Carolina Elvir, fan de la revista en Facebook, “No son felices porque no viven su vida por andar metiéndose en la vida ajena... aunque tengan de todo no lo disfrutan porque la autoestima la tienen por el suelo, Muchos hemos tenido envidia en algo, pero en exceso es enfermedad”.

    No tiene género

    “Creo que las mujeres somos las más envidiosas, la que diga que nunca ha envidiado a otra mujer, miente.

    Aunque tengamos todo, nada de baja autoestima, así somos las mujeres”, comenta Greysi García Gómez en una encuesta sobre la envidia que realizamos en la fanpage.
    La psicóloga explica ante esta suposición: “Los sentimientos de envidia no tienen género, esto quiere decir que pueden sentirla tanto hombres como mujeres, sin embargo, se sabe que una persona envidiosa también sufre y mucho, y necesita ayuda en la mayoría de los casos, y por supuesto es algo que se puede trabajar en un proceso psicoterapéutico”.

    No arruines tu vida

    En muchos casos simplemente los logros y satisfacciones ajenas no te permiten disfrutar tu propia vida, porque siempre habrá algo afuera que te parezca mejor y más atractivo, lo cual te hará sentir insignificante o por alguna razón, necesitada.

    “Lastimosamente no hay ventajas en este tipo de conductas o sentimientos, la persona envidiosa considera que los demás consiguen las cosas con facilidad y sin esfuerzo, no es una persona generosa. Si triunfa nunca se siente satisfecha, este sentimiento es muy perjudicial para quien lo siente y muy peligroso para la persona envidiada”, explica Pavón.
    “Si sientes que los sentimientos de envidia por lo que los demás tienen es demasiado para ti y te producen malestar, lo mejor es buscar ayuda, no hay nada de qué avergonzarse, muchas personas sufren en silencio por causa de la envidia y arruinan las mejores relaciones. Nunca es demasiado tarde para liberarse de las garras de la envidia”, finaliza la experta.

    Combatir la envidia…

    Es más fácil decirlo que hacerlo. Ya sea una palabra consciente o un pensamiento en lo profundo de tu mente, la envidia es algo con lo que todos luchamos diariamente. En ocasiones, esos pequeños pensamientos que se arrastran en nuestras mentes no suenan a envidia, porque lo haces casi siempre sin sentirlo, pero ahora la pregunta es ¿son o no son pensamientos de envidia?

    “No es justo que Esteban tenga más vacaciones que yo”.

    “Los hijos de Ana son tan educados. Desearía que los míos fuesen obedientes, para yo parecer mejor madre”.

    “Pedro se acaba de comprar un nuevo auto. ¡Me gustaría ser él!

    “Verónica obtuvo un ascenso y yo era quien lo merecía”.

    “Los bíceps de Eduardo son perfectos. Me gustaría ejercitarme hasta lucir como él”.
    Piensa en grande. Trabaja por tus propias metas y olvídate de los malos deseos.

    Recomendaciones para nuestros lectores

    1. Si quieres salir de ese estado de ánimo, primero conéctate con Dios y luego siente el cariño y apoyo de los seres queridos.

    2. Desarrolla tu sentido del humor, trata de mantener tu mente ocupada.

    3. Halla tu propia identidad y sé consciente de tus prioridades en la vida.

    4. Tolera tus defectos y valora tus cualidades. Valora las cualidades ajenas en su medida