El 2 de noviembre se honra la memoria de los difuntos. La mayoría de los hondureños dedica este día para visitar las tumbas de sus seres queridos y recordar aquellos momentos en vida.
Una de las tradiciones para algunas familias es llevarles comida a los finados; se sigue desde hace muchos años en departamentos como Ocotepeque. En Las Vegas, Santa Bárbara, se acostumbra comer en familia pero en el cementerio, junto al ser querido que dejó de existir.
Entre estas comidas no podía faltar el tradicional pan de muerto, típico en algunos países de Centroamérica.
Se trata de un tipo especial de pan que se prepara en México. No es de consumo cotidiano, puesto que está asociado íntimamente a la celebración del Día de los muertos, festividad que puede durar desde un día hasta una semana, dependiendo de la región. El consumo del pan de muerto es especialmente común en el centro y sur de la república mexicana, donde el Día de los finados es celebrado con mayor intensidad.
A disfrutarlo con café
En San Pedro Sula, repostería La Moderna se encarga de mantener viva esta tradición y año con año elabora este pan para que los hondureños recuerden a sus muertos.
El costo de cada torta es de 50 lempiras y definitivamente es una delicia para acompañar con café o chocolate; otras personas lo disfrutan con matequilla.
Hay muchas variedades, pero el más común es el que se prepara con masa de harina, levadura, mantequilla, azúcar, huevo y leche, que se adereza con esencias naturales.
Receta e ingredientes
Ingredientes
• 2 tazas de harina de trigo
• 1 1/4 tazas de azúcar
• 1/2 taza de margarina
• Mantequilla
• 1/3 de taza de manteca vegetal
• 3 huevos y 7 yemas de huevo
• 8 cucharadas soperas de agua tibia
• 3 cucharadas soperas de té de azar ya preparado
• 2 cucharadas de té de anís
• 3 cucharadas soperas de manteca vegetal para engrasar el pan y la cacerola
• Levadura en polvo, dos cucharadas soperas
• Cáscara de una naranja rallada
• 1/4 de cucharada cafetera de sal
Preparación
Deshaga la levadura en cuatro cucharadas soperas de agua tibia, agregue 1/2 taza de harina y forme una pequeña bola de masa suave. Déjela 15 minutos en un lugar tibio hasta que crezca al doble de su tamaño.
Cierna la harina con la sal y el azúcar; forme una fuente y ponga en medio tres huevos, las cinco yemas, la margarina, la raspadura de naranja y el agua de azahar. Amase bien. Agregue la pequeña bola de masa de levadura. Amase nuevamente y deje reposar en un lugar tibio durante una hora. Vuelva a amasar. Forme los panes del tamaño deseado y póngalos al horno en charolas engrasadas.