09/01/2026
09:04 PM

A derribar las barreras del lenguaje

Juan tiene 11 años y donde más tartamudea es en la escuela.

    Juan tiene 11 años y donde más tartamudea es en la escuela. Cada vez que él quería decir algo frente a sus compañeros, su maestra se ponía muy nerviosa y no entendía nada de lo quería decir, entonces optaba por darle la palabra a otro niño.

    Su maestra pensó que esto era lo mejor para Juan porque así lo salvaba de tener que hablar y trabarse delante de toda la clase, pero era todo lo contrario. A Juan le provocaba enojo no decir nada y ser siempre interrumpido.

    El pequeño habló con su mamá y juntos decidieron hablar con la maestra. Los tres se pusieron de acuerdo en que el niño tendría la oportunidad de hablar en la escuela cada vez que quisiera y que nadie lo molestaría por su tartamudez. Ahora al pequeño le gusta mucho más relacionarse con sus compañeros.

    Reconózcalos

    La disfemia como también se le conoce normalmente está acompañada de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés.

    Las posibles causas, según la psicóloga Diana Quant, son la inseguridad, la susceptibilidad y el aspecto emocional de los niños. En algunos casos, la tartamudez puede ser hereditaria. Influyen también el ambiente familiar perfeccionista y la disciplina exagerada.

    'Hasta los cuatro años es normal que el niño se trabe ocasionalmente cuando está excitado porque lo ha impactado algo que observó', dice la especialista.

    La sintomatología se presenta en cuatro etapas. La primera se manifiesta de los dos a los tres años y se llama tartamudez fisiológica o evolutiva, consistente en las vacilaciones que inicia su aprendizaje del lenguaje y lo hace repetitivo.

    En esta etapa, la terapia debe ser dirigida al ambiente familiar.

    La segunda fase es de los seis a los siete años. Es la tartamudez de transición, en la cual ocurren repeticiones con espasmos más lentos.

    La tercera etapa es la tartamudez confirmada. En ella, el habla sufre interrupciones muy evidentes, el niño enrojece y no emite sonidos. El tratamiento en este caso es directo. El menor ya sabe que su manera de hablar es un problema. La cuarta y última es la tartamudez avanzada. En ella aparecen los movimientos asociados y los trastornos respiratorios.

    Tratamiento

    En cuanto al tratamiento, la especialista comenta que depende de la etapa del trastorno. 'En la llamada tartamudez evolutiva, Quant recomienda a los padres no burlarse del niño, dejarlo que se exprese a su ritmo y no presionarlo con preguntas, corregirlo positivamente y que la madre repita de manera correcta. El resto de las etapas pueden ser tratadas por un terapeuta del lenguaje en el área de entrenamiento en habilidades de fluidez del habla.

    También debe ser intervenido por un psicólogo para tratar el área emocional y manejar la ansiedad con técnicas de relajación muscular. En la falta de fluidez en el habla se presentan repeticiones de sonidos, sílabas, palabras, prolongaciones y bloqueos.

    La inseguridad provoca temblores y aceleración del ritmo cardíaco, movimientos, gestos faciales, inclinaciones de la cabeza y golpes con el pie.

    Los niños que padecen estos trastornos casi siempre tienen frustración, ansiedad y vergüenza.

    Si el niño tiene entre dos y tres años de edad, una forma de ayudarle es hablarle a menudo, vocalizando despacio, con buena pronunciación, lenguaje correcto y preferiblemente frases cortas.

    'Si el niño se detiene al inicio de una frase y no consigue empezarla, pronuncie la palabra al mismo tiempo que él. No corrija su forma de hablar y aunque tartamudee.

    Para estimular sus órganos de fonación, la docente Wendy Canales, aconseja que aprenda a soplar, a través de una pajilla.

    Otro de los ejercicios que sugiere es imitar el ruido de una moto, jugar con la lengua dentro y fuera de la boca. Sentarse con él a leer un cuento y repetir los nombres de los objetos, animales y cosas de dos sílabas -casa, mesa, ojo, pepe- es un buen ejercicio.

    Aconseja evitar que el pequeño se sienta ridiculizado ante los demás. 'No lo sobreproteja, trátelo como a los demás niños y sobre todo respete su personalidad', concluye Canales.

    La disfemia

    La tartamudez es un trastorno que afecta el proceso comunicativo de la persona y que se caracteriza por interrupciones involuntarias en la fluidez de su habla.

    Estas interrupciones en la fluidez del habla se acompañan de tensión muscular en cara y cuello, miedo y stress.

    Ellas son la expresión visible de la interacción de determinados factores orgánicos, psicológicos y sociales que determinan y orientan en el individuo la conformación de un ser, un hacer y un sentir con características propias.

    El tartamudo es una persona con determinadas características biológicas, que se evidencian en una forma particular de expresión verbal.

    Estas características son condicionadas e incrementadas por el entorno, a través de las evaluaciones negativas que de la forma de expresión verbal se hacen, tanto por parte del interlocutor, cómo del propio hablante.

    Evolución

    El objetivo general es compensar el sentimiento de inferioridad y la ansiedad que el sujeto padece con su dificultad.

    En la evolución del niño disfémico no serán indiferentes las actitudes y comportamientos habituales de los padres.

    Para trabajar eficazmente antes de la adolescencia, será requisito imprescindible ganarse el interés y la colaboración del sujeto.

    Lo dijo

    'Si su hijo presenta problemas de tartamudez, no lo corrija en público'.

    Diana Quant

    Psicóloga infantil