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Más de un millón de hondureños viven en eeuu entre legales e indocumentados

Muchos hondureños son líderes de grupos o contratistas. Otros trabajan como jornaleros.En forma global, son aproximadamente 600,000 hondureños los que trabajan en la construcción.

Algunos hondureños informaron que sus jefes no les proveen equipo para realizar de manera segura su trabajo dentro de la construcción.
Algunos hondureños informaron que sus jefes no les proveen equipo para realizar de manera segura su trabajo dentro de la construcción.

Redacción.

VIVIR EN LAS ALTURAS

A las 3:45 am comienza la travesía del día a día de Enrique Arroyo, un hondureño oriundo de San Pedro Sula que obtuvo un empleo en una refinería en Freeport, Texas.

Tras casi hora y media de viaje desde Houston, seis horas más de pruebas y papeleos, la empresa con la que decidió laborar lo contrató como ayudante. Recibió su inducción y dos días después ya tenía su empleo soñado. “Buen dinero, muchas horas, pero mucho peligro y muerte a su alrededor”.

Tres días después de haber arrancado como ayudante de “escafero” (fabricante de andamios industriales) vio cómo un amigo suyo cayó desde unos 80 pies de altura, chocando contra pipas de gas y la estructura de hierro de la planta, terminando en el suelo, muerto, ante la vista de todos. Todo provocado por una falla de seguridad. Su amigo no usó su arnés de seguridad y se resbaló antes de precipitarse.

Hermano, aquí ganamos bien para mantener a nuestras familias y comenzar a soñar con una casita en Honduras”, dice.

Datos
Las condiciones laborales en Estados Unidos
Si las condiciones lo permiten, siempre se debe trabajar bajo medidas extremas de seguridad. No es permitido laborar sobre nieve. Algunas compañías optan por trabajar 30 minutos y luego se “guardan” en áreas de descanso por otros 30.

Soportan abusos por diferentes temores
Muchos hondureños soportan abusos de sus patronos por temor a no ser contratados nuevamente o a ser deportados. A la hora de demanda (por accidente) muchos pierden porque su jefe los contrató como subcontratistas.

Es cierto, hay mucho dinero de por medio, pero el miedo a morir o sufrir un percance fatal siempre ronda en su cabeza.

Trabaja todos los días en las alturas, entre 100 y 150 pies, carga herramientas pesadas, arnés y casco. Tiene prohibido que se le caiga cualquiera de estos dos equipos, si eso sucede, pierde su trabajo y su derecho a recibir indemnización alguna.

Trato de no enfocarme en eso, ¿si tengo miedo?, claro que sí, pero si pienso en eso siempre me congelaría y no haría mi trabajo. Inicié como ayudante, ahora soy leadman (líder de grupo). Casi no tenemos tiempo libre, pero creo que al final el sacrificio valdrá la pena”, agrega Arroyo, quien, además, debe manejar 30 minutos rumbo a un parqueo adonde toma un bus para viajar otra media hora hasta la planta adonde labora.

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Muchas féminas no solamente trabajan en limpieza o de meseras en restaurantes, también lo hacen en la construcción. Además, pintan viviendas y edificios.

Así como él, muchos hondureños han encontrado en las refinerías su forma de vida.

La familia Martínez, de Santa Bárbara, es un ejemplo entre la comunidad hondureña.

Primero arribó el patriarca, don Jaime, luego su esposa, doña Ana, y tras acumular el dinero suficiente llegaron sus hijos, cuatro en total. Ahora todos laboran en una planta de gas natural, algunos fabricando andamios.

Ellos no solamente trabajan allí, ayudan a otros integrantes de la familia, primos, tíos y todo aquel cercano a ellos que quiera ingresar en ese peligroso, pero bien remunerada actividad laboral.

UBER, LYFT Y EL NEGOCIO DE SER REPARTIDOR

Hay muchos hondureños que no satisfechos con sus ingresos en sus trabajos de planta y que tienen el privilegio de poseer su licencia de conducir han encontrado en Uber y Lyft la oportunidad de ganar dinero adicional en tiempo libre.

Yo lo hago solo los viernes por la noche”, expresa Carlos. “Es bueno, si uno se pone las pilas se puede hacer hasta $100 (L2,450) en cinco horas”, agrega el nacido en Azacualpa, Santa Bárbara.

Otros catrachos que no trabajan con Uber, dentro de la modalidad VTC (vehículos de transporte con conductor) ganan dinero laborando con la plataforma Uber Eats, DoorDash o Postmates.

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Son lo mismo que Uber o Lyft, pero el servicio es de recoger órdenes de comida y llevarlas a las casas o trabajos de los clientes, no exigen licencia de conducir ni seguros ni nada por el estilo. ¿Por qué?, fácil, porque uno puede poner que va a entregar la mercancía en bicicleta”, explica Abel Pérez, progreseño por raíces, pero nacido en Staten Island, Nueva York.

Pérez, quien usa la bicicleta, perdió su licencia de manejar automóviles tras ser detenido en aparente estado de ebriedad, según él mismo dijo.

En plena lucha por la igualdad de derechos, en Estados Unidos las hondureñas han encontrado la oportunidad de luchar mano a mano con sus novios, esposos o hijos.

El trabajo no las asusta y hay muchas que no solo se dedican a la limpieza de casas u hoteles, trabajar en restaurantes como meseras o cocineras, sino también se lanzan a la pintura, a la construcción, etc.