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San Pedro Sula, Honduras.

Diversos representantes del sector público y la empresa privada han destacado la mejoría en los indicadores macroeconómicos con un signo de crecimiento para el país.

Sin embargo, Carlos Urbizo, analista económico, sostiene que esto no es suficiente para la estabilidad y desarrollo de Honduras, por lo que insta a buscar mecanismos en pro de la microeconomía.

Sobre este y otros temas amplía en una entrevista concedida a Diario LA PRENSA.

¿Cómo califica las proyecciones de crecimiento que los organismos internacionales han hecho de Honduras?

Estamos creciendo por inercia, pero no ha sucedido nada espectacular que nos vaya a llenar de grandes esperanzas de que habrá muchos trabajos, buenos sueldos y que la calidad de vida será mucho mejor. Virtualmente, nos enfrentamos ante un crecimiento vegetativo porque el mismo Banco Central de Honduras (BCH) ha pronosticado 3.5% y para los próximos años la tendencia es la misma.

He visto las proyecciones de crecimiento que ha hecho el Fondo Monetario Internacional (FMI) y son prácticamente, en términos reales, estancadas.

Si la población crece alrededor del 12%, eso quiere decir que el crecimiento neto ha sido de 1%.

Al 1% del incremento en el ingreso por habitante, se requieren 70 años para duplicarlo y tenemos que crecer al 6 o 7%.

¿Por qué dice que Honduras atravesará un crecimiento vegetativo?

El crecimiento está en función del incremento en la población y de la productividad. Eso quiere decir que uno puede obtener un mayor rendimiento de los mismos insumos y para tener esa productividad se necesita más inversión física, más maquinaria, tecnología y todos esos elementos que pueden aumentar el rendimiento y esfuerzo de una persona. Además, está en función del rendimiento y preparación que una persona tenga.

¿A su criterio el crecimiento en Honduras se está dando de forma desigual porque crecen las mismas zonas?

Esa es la percepción. Aunque no tengo las cifras, vivimos en San Pedro Sula y se observa un tipo de mejora, pero luego vamos a los pueblos y están como hace 10 o 20 años. Se intuye por observación que no hay crecimiento ahí y es muy probable que esté muy concentrado en Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choluteca, Choloma, La Ceiba, Santa Rosa de Copán; es decir, los polos de crecimiento alrededor del país. Es por eso que la gente fluye de los campos hacia acá, porque allá no hay mayor esperanza.

¿A qué se debe este problema de crecimiento desigual en el país?

Honduras es un país con una capacidad ociosa grandísima. Esta se determina por la cantidad de personas que están en edad de trabajar y no trabajan. En Honduras hay más de 6 millones de personas que conforman la población económicamente activa (PEA) y solo trabajan 3 millones. Aunque el país pusiera las políticas adecuadas, no quiere decir que mañana tendrá ese tipo de bonanza, aunque debería estar creciendo al 6, 7 u 8%. Panamá y Perú lo han logrado y nosotros hemos calado alrededor del 3%.

Pese a las mejoras en la macroeconomía ¿por qué se está dando ese crecimiento vegetativo?

Hay que distinguir entre el crecimiento total de la economía y el crecimiento por habitante, y es ahí donde nos hemos quedado estancados porque el pequeño incremento en la economía ha sido absorbido por el incremento en la población. Primero que nada hay que admitir y estar claros que la estabilidad macroeconómica es una condición necesaria para el crecimiento económico, pero no es suficiente. Hay muchas otras cosas que tienen que suceder a nivel micro para que podamos tener un crecimiento donde todos podamos participar.

¿Considera que es necesaria la emisión de un billete de L1,000?

Esto equivale al billete de L50, porque hasta el de L500 está siendo golpeado y el de L100 equivale a los de L10. Ahora, el de L1,000 es como cuando andaba L50 de hace 30 años, porque hoy tengo que usar L1,000 para lo que antes pagaba L50. Para el caso de los pequeños negocios que evitan billetes de L500, creo que cada quien utilizará la denominación de acuerdo con sus necesidades. A veces se siente que se anda un bulto muy grande de billetes en la bolsa y no podría ser así, ya que cada quien utilizará lo que necesita.

¿Cree que esta propuesta es un síntoma de la devaluación del lempira?

Totalmente, por la inflación de la actualidad. Lo que en 1978 costaba L1 ahora vale L34.98, esto ha sido según los calculos que he hecho.