En el Azteca, en el estadio Río Tinto de Utah, en San José, Costa Rica o en Kingston, Jamaica, los hondureños demostraron por qué son la mejor afición de América.
El número 12 también jugó y ganó y cuando les tocó ser anfitriones, los gritos de apoyo se escucharon hasta en Río de Janeiro. Es una afición mundialista. Su apoyo para la Selección Nacional fue incondicional.
Gritaron, lloraron y cantaron con cada uno de los triunfos de la amada Bicolor. Sí, señores, gracias a ustedes -niños, jóvenes, hombres y mujeres- hoy Honduras estalla de júbilo.
¡Estamos en la Copa Mundial de Brasil!