05/04/2026
10:16 PM

Emoción en Uruguay

Los uruguayos aguardan esperanzados que su selección alcance el bronce en Sudáfrica-2010, en su último esfuerzo en una Copa del Mundo que despertó un nuevo optimismo en una generación que, según los sociólogos, empieza a escribir de nuevo la historia futbolística del país.

    Los uruguayos aguardan esperanzados que su selección alcance el bronce en Sudáfrica-2010, en su último esfuerzo en una Copa del Mundo que despertó un nuevo optimismo en una generación que, según los sociólogos, empieza a escribir de nuevo la historia futbolística del país.

    La desazón tras la caída 3-2 frente a Holanda el martes dio rápidamente paso a un sentimiento de agradecimiento y orgullo generalizado en las calles, en una actitud que dista mucho de la manifestada la última vez que el país había llegado tan lejos en una Copa del Mundo, hace cuatro décadas.

    Ahora, más allá del resultado de este día, el país entero se prepara para recibir a los celestes como héroes, en un acto multitudinario en el que serán homenajeados por la población y las máximas autoridades del país.

    Los jóvenes “no ven la derrota como en el 70”, cuando nadie festejó el cuarto puesto en el Mundial, dijo a la AFP el sociólogo Leonardo Mendiondo, docente de Sociología del Deporte en la Universidad ORT.

    “Creo que los uruguayos veníamos precedidos de una enorme carga histórica, que fueron los triunfos logrados en el medio siglo y antes”, explicó. “De alguna manera esos triunfos nos hicieron bastante mal por lo que generaron: nos dotaron de una soberbia impresionante, de creernos los mejores sin considerar que estábamos desarrollando competencias en un contexto en el cual Europa estaba destruida por dos guerras”.

    Fue con los campeonatos ganados en 1930 y 1950 que comenzó “el mito de invencibilidad”, que generó “una especie de soberbia que impedía festejar segundos puestos”, estimó Mendiondo.

    “Sesenta años después, varios desastres de por medio, hay unas generaciones liberadas de ese mandato, con ganas de festejar, y empezamos a escribir la historia futbolística de nuevo, con una pluma más joven que quiere cobrar las gratificaciones al contado. Así estamos celebrando con una expectativa más razonable de lo que podemos alcanzar, de acuerdo con nuestro poderío como país de 3.5 millones de habitantes”, explicó.

    “La algarabía actual se va a extinguir, pero creo que hay un punto de inflexión, de que a partir de ahora vamos a ir con una expectativa de ver lo que conseguimos. Y quizás algún día, si hacemos las cosas bien, en la medida que entendamos que el deporte es central en una sociedad y se le dé el apoyo necesario, vamos a poder esperar buenos resultados”, añadió Mendiondo.

    El propio presidente José Mujica aseguró el martes tras la derrota que los celestes perdieron “con mucha dignidad” y aseguró que “los muchachos son notables, son verdaderos héroes”.

    En un país donde el fútbol se vive casi como una religión, las principales ciudades se tiñeron de celeste y se paralizaron en cada encuentro que acercó a la Selección al sueño de alzar la Copa del Mundo. Y los hinchas decidieron que cada triunfo valía una fiesta.
    Para el investigador Luciano Álvarez, el desempeño de la Selección es importante para el país y su gente.

    Uruguay salvó el honor de Sudamérica

    Uruguay, que llegó al Mundial 2010 por repechaje y con la humildad de una potencia de antaño que cargaba con varias frustraciones en los últimos 40 años, salvó el honor de Sudamérica en los cuartos de final, donde fueron eliminados Brasil, Argentina y Paraguay.

    El seleccionado uruguayo, campeón mundial en 1930 y 1950, ahora es la única esperanza en semifinales de la Conmebol.