El entrenador del Real Betis, el chileno Manuel Pellegrini, terminó con una profunda sensación de impotencia después de la derrota por 2-5 frente al FC Barcelona, un resultado que consideró excesivo y que, a su juicio, no refleja lo sucedido durante buena parte del encuentro. El técnico sudamericano cuestionó duramente las decisiones arbitrales de Ricardo de Burgos Bengoetxea, al considerar que varias acciones condicionaron el desarrollo del partido y terminaron perjudicando a su equipo.
Pellegrini no ocultó su malestar en la conferencia de prensa posterior al compromiso, en la que señaló que el Betis había competido de igual a igual contra el conjunto azulgrana mientras ambos equipos se encontraban con once futbolistas sobre el terreno de juego. Sin embargo, la expulsión de Facundo Bernal cambió el panorama y dejó al cuadro verdiblanco en una situación complicada frente a uno de los equipos más poderosos del campeonato.
“Nos dejaron en inferioridad, anuló un gol de forma absurda porque la infracción sería a 30 metros de la jugada y no tiene ninguna incidencia en el gol. En el tercero, le ponen la bota a un jugador nuestro a la altura de la cabeza. La expulsión es una provocación de Lamine Yamal. Sacó amarilla a uno y echó al otro”, manifestó el entrenador chileno, visiblemente molesto por las decisiones que marcaron el encuentro.
El preparador bético insistió en que algunas de las acciones señaladas por el cuerpo arbitral resultaron determinantes para el desenlace de un partido que, hasta ese momento, había tenido fases de igualdad y alternativas para ambos equipos. Para Pellegrini, el marcador final no representa fielmente el esfuerzo de sus jugadores ni la manera en que el Betis había conseguido plantarle cara al Barcelona.
El técnico también se refirió a la jugada del gol que fue anulado y que habría significado el 2-2, una acción que generó numerosas protestas entre los integrantes del conjunto andaluz. Según su interpretación, el contacto con la mano se produjo después de una acción previa del defensor azulgrana, por lo que consideró injusta la decisión arbitral.
“Cucho Hernández va a parar con el pecho y le da el defensa del Barcelona y le pega en la mano. Es lo que provoca la infracción. Son incidencias que liquidan el espectáculo ante 70.000 personas”, explicó Pellegrini, quien lamentó que las decisiones arbitrales terminaran adquiriendo tanto protagonismo en un partido de estas características.
El entrenador reconoció que el encuentro tuvo numerosas interrupciones, faltas y situaciones que exigieron la intervención del colegiado, por lo que entendió que el árbitro pudiera encontrarse bajo presión. No obstante, consideró que esa circunstancia no justificaba las decisiones que, desde su punto de vista, perjudicaron al Betis en momentos determinantes.
Pese a la derrota, Pellegrini también encontró aspectos positivos en el rendimiento de sus futbolistas. El chileno destacó especialmente la actuación de Dani Ceballos y Giovani Lo Celso, quienes disputaron su primer partido como titulares de la temporada y fueron elegidos con la intención de mejorar la circulación del balón y darle al equipo una mayor capacidad para controlar el juego.
La apuesta táctica permitió al Betis competir durante varios tramos del compromiso y demostrar que podía discutirle la posesión al Barcelona. Sin embargo, la inferioridad numérica terminó alterando los planes del entrenador, que reconoció que la expulsión de Bernal desequilibró el encuentro y dificultó las posibilidades de su equipo de mantener el ritmo frente al conjunto catalán.
Pellegrini insistió en que enfrentarse al Barcelona siempre representa un desafío importante, especialmente por la calidad individual de sus futbolistas y su capacidad para aprovechar los espacios. Aun así, el técnico se mostró satisfecho con la manera en que sus jugadores afrontaron el duelo antes de quedarse con un hombre menos.
“Fue un partido con muchas incidencias y faltas”, explicó el entrenador, quien consideró que el Betis había conseguido competir de igual a igual mientras ambos equipos mantenían la misma cantidad de jugadores sobre el terreno de juego.
Finalmente, el preparador verdiblanco reiteró su frustración por el resultado y por las decisiones arbitrales que, en su opinión, terminaron condicionando el espectáculo. Aunque reconoció la calidad del Barcelona, Pellegrini defendió el trabajo de sus futbolistas y sostuvo que el desarrollo del partido había sido mucho más equilibrado de lo que refleja el 2-5 definitivo.