El contrato fue aprobado originalmente en 2013 a favor del consorcio británico BG Group —adquirido en 2015 por la compañía anglo-holandesa Royal Dutch Shell—, aunque el proyecto no ha comenzado formal...
La demanda de las agrupaciones ambientales argumenta que Florida no debió construir el centro sin un análisis de impacto ambiental, pues afecta a una zona con decenas de especies endémicas en peligro