El refugio Amor y Abrigo se ha convertido en un punto de resistencia. Marta Guzmán lo sostiene junto a sus hijas, aunque hoy el proyecto atraviesa una etapa especialmente frágil
El refugio, que funciona dese el 2012, ha revelado que a diario les están dejando unos cinco animales en el portón y los gastos mensuales son muy altos