María Hernández espera con ansias que llegue el lunes, pues ese día llegarán al hospital Mario Rivas las personas que pueden sanar las quemaduras de Ever Hernández, el único de sus cuatro hijos que sobrevivió al incendio en su casa de habitación en Santa Bárbara.
A las ocho de la mañana del lunes, por primera vez en el hospital Mario Rivas estará presente una brigada médica para atender pacientes que han sufrido quemaduras.
En este centro atenderán los especialistas internacionales, explicó la directora ejecutiva de la Fundación Ruth Paz, Mary Margaret Kipps.
Uno de los expertos que acompaña la brigada es el reconocido cirujano plástico Armand Versaci, que pertenece a Physicians for Peace.
él también se unirá al equipo de operaciones y además observará la construcción del Hospital para Quemados Ruth Paz, pues ellos apoyan la obra.
“También estará el famoso cirujano Robert Sheridan, director del Shriners Hospital para niños, institución que recibe los menores hondureños que han sufrido quemaduras en EUA”, agregó Kipps.
Intervención
El cirujano pediatra Juan Craniottis dijo que estos especialistas vienen a intervenir a los infantes con estas lesiones que son tratados en el Rivas y todos los pacientes quemados que hayan quedado con secuelas o cicatrices.
“El lunes 27 se harán las evaluaciones. Pedimos a las personas con cicatrices grandes, con secuelas que no les permite abrir bien los labios y los párpados por quemaduras que lleguen al hospital temprano” agregó Craniottis.
Actualmente existe una lista con nombres de víctimas de quemaduras por fuego directo o líquidos calientes.
“Hay ocho pacientes candidatos, en su mayoría son infantes. La brigada es general y queremos aprovechar que los visitantes conozcan nuestra realidad y así nos brinden su apoyo”, explicó.
Craniottis dijo que es la primera brigada para quemados que viene a este hospital. “Y tenemos esperanza que ayudará a muchos que han quedado marcados por las secuelas”.
Una sala inapropiada
“No hay una unidad adecuada para atender a estos pacientes. El área donde se ubican los pequeños es similar a donde se ven los niños de otras patologías”, indicó el cirujano.
En la sala hay dos camas y dos cunas, sábanas normales que se pegan a las quemaduras de los infantes y sin protección para los padres que cuidan de ellos.
Dijo que una verdadera unidad requiere vestuario especial para el paciente, familiar, el personal médico y de enfermería que requieren equipo especial, como mascarillas y cubre zapatos y cada lesionado debe estar en su propio cubículo para no adquirir infecciones cruzadas.
También es necesario contar con una sala de operación exclusiva y otra para realizar las limpiezas. “Es doloroso escuchar el llanto de lo niños cuando se les asea, pues para hacer ese procedimiento debería haber una máquina de anestesia y la enfermera profesional exclusiva para ellos”.
Actualmente, las mismas enfermeras que atienden toda la sala pediátrica son las que se ocupan de los quemados, por lo cual el tiempo dedicado a limpiar las quemaduras es mínimo.
“Para atender a estos pacientes se requiere profesionales dedicados a ellos, pues el tratamiento es complejo y son quienes también deben dar apoyo emocional”, explicó el especialista.
La mayoría de víctimas son niños menores de cinco años. “La causa es el fuego directo, porque los dejan solos y se les incendia la cama con velas o candiles”, explicó el cirujano plástico Ridel Andino.
Dijo que otros casos son porque al menor le cae agua, aceite u otros líquidos calientes.
Faltan 8 millones para el hospital de niños quemados Ruth Paz
Ericka Hernández, de tres años, es el paciente quemado número 17 que ha sido enviado a EUA por la fundación Ruth Paz.
La pequeña llegó el jueves a Shriners Hospital en Cincinnati, EUA, donde recuperarán su rostro, el cual tiene quemaduras de tercer grado. El incendio ocurrió cuando un candil cayó sobre la cama donde la menor descansaba y provocó la desgracia. “Además de esta tragedia, la niña padece malformación de labio leporino; esperamos que en EUA la puedan ayudar, pues es un trauma psicológico para estas personas”, explicó el cirujano plástico Ridel Andino.
“Si tuviéramos un hospital para quemados, sería de gran ayuda; aquí en el Rivas no tenemos ni el dermátomo que se ha solicitado desde hace dos años, una máquina para sacar los injertos a los pacientes que requieren una construcción”, agregó Andino.
El director del Rivas, Juan Carlos Zúñiga, dijo que en unos días contaran con el dermátomo; sin embargo, hay muchos casos complicados que sólo en el exterior se pueden tratar.
La esperanza para los médicos, familiares y voluntarios que trabajan con los quemados se basa en la construcción del hospital para estos pacientes, el cual inició la Fundación Ruth Paz y que lleva el mismo nombre de la fundadora. Al concluir esta obra, sería el único centro asistencial para quemados en Honduras. Sólo la semana pasada ingresaron siete niños quemados al Mario Rivas, entre ellos Cindy Hernándes, 9, quien falleció. “En el Hospital Escuela y en el Ihss de Tegucigalpa se reportan dos quemados”, explicó la presidenta de la fundación, Mary Ann de Kafati.
Ya inició la demolición en el lugar donde funcionará esta institución, la cual estará en los predios del Leonardo Martínez y bajo supervisión del hospital Shriners de Boston y del ingeniero de la obra, Walter Rivera, de Saybe y Asociados, explicó la administradora del hospital para quemados, Samia de Jarufe.
Este hospital será de 1,500 metros cuadrados, tendrá 14 camas, dos quirófanos, sala de recuperación, sala especial para la limpieza de los pacientes quemados, sala de rehabilitación con terapia física y psicológica y capilla, agregó Jarufe.
Para colaborar
El presupuesto para construir el hospital para niños quemados Ruth Paz es de 14 millones y medio de lempiras, de los cuales ya hay 6 millones en efectivo y en materiales.
La colaboración puede depositarse en la cuenta bancaria en Banco Ficohsa: 2110210883
Teléfonos: 552-2182/552-2880
Cifras
995
Quemados
Menores de 17 años ingresaron al Mario Rivas en 2005.
51
Por ciento
De los quemados fueron niños menores de cinco años, por fuego directo y agua caliente.