16/07/2024
02:00 PM

Justicia claman en sepelio de maestra y su hija atropelladas

“Arrancaron dos pedazos de mi corazón”, dijo doña María Santos al despedirse de su hija María Alicia y de su nieta Génesis.

    San Pedro Sula, Honduras.

    Los habitantes de este municipio están dolidos, puesto que ayer sepultaron a una de sus queridas maestras que por más de 25 años fue la guía, la luz y enseñó las primeras letras a los niños de preescolar de ese lugar.

    El aprecio y amor de los padres de familia y compañeros de gremio para María Alicia Corea (de 43 años) y su hija Génesis Alicia Corea Garrido (de diez) fue evidente. Sus restos mortales fueron adornados con arreglos florales y las muestras de pesar de estos a sus familiares. La dama laboraba en el jardín de niños Sulay Garay de Pineda y la menor se preparaba para matricularse en sexto grado en la escuela José Cecilio del Valle, de la colonia Clavasquín.

    El accidente ocurrió el lunes en la antigua carretera a Tegucigalpa a la 1:40 pm, exactamente en el barrio Lempira, cuando las ahora muertas recién se habían bajado de un autobús después de realizar unas diligencias en San Pedro Sula e iban cruzando la carretera cuando fueron arrolladas por una volqueta que conducía Elvin Neyib Oviedo. Ellas murieron al instante.

    La fallecida era una maestra de prebásica muy querida en el lugar.
    Pesar

    “Me arrancaron dos pedazos de mi corazón, ellas eran muy lindas y me han dejado sola”, decía en medio del llanto doña María Santos Garrido, al contemplar los restos de sus dos amados tesoros.

    Recordó que el día de la tragedia, la pequeña Génesis le modeló un vestido que ella misma le había confeccionado. “Abuela, mirá qué bella me veo, te amo”, fueron las últimas palabras que le dirigió su amada nieta al salir con su progenitora de la casa en la colonia Clavasquín. Sin imaginarse que era el último adiós de este mundo.

    “Me han destrozado el corazón, ellas eran todo para mí”, expresó. La abuela y tíos describieron a la niña como muy inteligente, uno de sus sueños era ser aeromoza.

    Amigos y profesores del sector llegaron a dar el último adiós a su compañera.
    José Corea, hermano de la fallecida y tío de la pequeña, dijo que esperan que la ley haga lo propio para que el responsable del hecho pague por lo ocurrido.

    Darío Cáceres, director del centro educativo donde laboraba María, dijo que es una gran pérdida. “Fue una gran profesional y madre, ella siempre andaba con su hija”.

    Según la Policía de Tránsito, el conductor de la volqueta enfrentará la justicia por homicidio culposo en conformidad de concurso real. Aseguran que hubo alta velocidad.