“Le pido a Dios que me cure los ojitos”, dijo con inocencia Ana, una pequeña de solo siete años de edad que hace un mes perdió el ojo derecho y según los médicos está a punto de perder el izquierdo si no se somete a una intervención.
Los especialistas le diagnosticaron desprendimiento de retina, enfermedad que causa ceguera. La pobreza es el primer obstáculo que debe vencer Ana, pues proviene de una familia de escasos recursos económicos, por lo que les es imposible pagar la costosa operación que necesita.
Con frases pausadas, intentando no llorar, Yuny Domínguez, madre de la menor, dijo desesperada que su esperanza está en Dios y en la gente de buen corazón.
Para quienes deseen colaborar está habilitada la cuenta 11200754205 en Banco Atlántida a nombre de la madre o pueden llamar al 98217897.