23/05/2024
08:49 PM

La quiebra de los hondureños

Lo que está ocurriendo en la economía de la nación hondureña, no es consecuencia más que de los derroches y de los excesos que hace el gobierno del 'poder ciudadano'...

    Lo que está ocurriendo en la economía de la nación hondureña, no es consecuencia más que de los derroches y de los excesos que hace el gobierno del 'poder ciudadano', y de la corrupción generalizada sobre todo aquélla que se produce en rubros tan importantes como en el campo de las licitaciones, particularmente -cómo la prensa nacional lo ha denunciado- las que se han efectuado por compras directas, invocando una supuesta o aparente necesidad o urgencia, la crisis también es consecuencia de los desaguisados del presidente Mel, con sus políticas equivocadas en la conducción de los destinos del país, como el de los subsidios, o a contrario sensu, por la falta de éstas, como en la producción del agro, seguridad, control de precios, combustibles, austeridad, etc. etc., que poco a poco minan la estabilidad social y económica del país y la paciencia y la resignación de los cautivos hondureños que viven encarcelados en sus propias casas, como igualmente los inversionistas nacionales y foráneos que ven también un valladar, en las equivocadas políticas cambiarias, que han creado desconfianza, como la reciente devaluación decretada y su posterior rescisión, por la impagable deuda externa que se está originando en las postrimerías de este régimen, por la falta de justicia y por la ola delictiva, en una carrera en donde el crimen y la violencia parece que está ganando en Honduras, teniendo la ciudadanía que volcarse a las calles, como ocurrió recientemente con la gran marcha nacional, para expresar su deseo de vivir en paz y generar una conciencia nacional para el combate de la ilicitud y el crimen.

    Las clases marginadas organizadas hasta ahora pacíficas, los campesinos, como también el sector obrero-laboral han denunciando lo que a la postre puede ser la quiebra fraudulenta de la economía del país, al sentir que su dinero producto de su trabajo tiene ahora poco poder adquisitivo debido a las ejecutorias erróneas de una clase política, que en revancha el poder ha enriquecido, que conduce al país a una inminente quiebra, por tanto derroche o gaspillage de sus bienes, en donde no existen programas coherentes de rigor fiscal, un término hasta hoy exótico en el léxico de la presente administración, en donde los gastos, viáticos y los constantes e improductivos viajes de sus funcionarios, empezando por los del mítico presidente Mel, se han intensificado en forma depredadora.