Dejando de lado la contada, pero no de confites, las manos peludas y los fantasmas en la apertura de urnas y la revisión de actas, como un ejercicio de salud mental y oxigenación, volvamos la vista a un asunto que este año tiene una significación especial no sólo por la ejemplaridad, sino por la apertura de un camino para avanzar y soñar con la meta de la excelencia.
Nos referimos a la clausura de la labor educativa en las escuelas y colegios públicos que, por primera vez en diez años, pueden consignar, con reconocimiento oficial, 200 días de clase en su calendario. Es, sin duda, el primer objetivo y, como tal, principal para avanzar de lo cuantitativo a lo cualitativo en las aulas y en el sector administrativo, cuyo mejoramiento urge tanto como en lo académico. “Estamos terminando un año lectivo con mucho logros porque se han cumplido los 200 días de clase y durante el año se han realizado pruebas de evaluación a los maestros y estudiantes con una mayor proyección educativa de cara al futuro”, explica el ministro de Educación, Marlon Escoto, cuyo paso por esta secretaría de Estado ha marcado un definido antes y después. El éxito escolar ha tenido como apoyo a gran parte del magisterio consciente de que el trabajo en las aulas es con los niños y jóvenes. Pero también es significativa la participación de los padres de familia animados por las valientes decisiones de las autoridades para rescatar el sistema educativo público de una dirigencia magisterial acomodada y con intereses particulares.
Los satisfactorios resultados; sin embargo, se hallan cubierto de las inquietudes originadas cada cuatro años con motivo del cambio de gobierno el que tradicionalmente desconoce lo anterior en un ambiente de señalamientos y acusaciones que esperamos que en esta ocasión no se den, pues el techo de vidrio de la administración Lobo es el mismo, para empezar, del nuevo gobierno.
Hay en marcha proyectos y programas para mejorar la educación, acercarse a la calidad cuya evaluación más certera y creíble es la de los jóvenes en la Prueba de Actitud Académica aplicada en la universidad. Los porcentajes de reprobados han aumentado notablemente, habrá que esperar que los 200 días, las reformas en los programas, las evaluaciones de los docentes y las contrataciones por méritos queden claramente reflejados en conocimientos, actitudes y capacitación de los niños y jóvenes al término de la primaria y secundaria.
Dejando el conteo, las actas a vista de lupa y las urnas, oxigenémonos con los resultados claros y transparentes obtenidos en el año escolar que debieran irse superando para colocar cimientos firmes del desarrollo, progreso y prosperidad en un ambiente de convivencia, tolerancia, paz y respeto en nuestra sociedad.