05/04/2026
12:00 AM

Construcciones escolares

    “A no ser el dueño de dichos predios no se puede realizar intervenciones en la infraestructura”, nos apegamos a la expresión clásica, “locuta Roma, causa finita”, para justificar una decisión que se convierte en acción.

    Así expresó el titular de Construcciones Escolares evidenciando que el terreno, las paredes y el techo son prioridad no así los escolares que recibirán las enseñanzas indicadas por el ministerio de Educación bajo los árboles o con riesgo de sus vidas por el mal estado en las instalaciones.

    El acelerado deterioro en las aulas no mueve la maquinaria oficial que “respinga” con el gastado discurso “no hay recursos” para legalizar los centros escolares que son más de catorce mil. Seguimos en lo mismo y una y otra vez el reclamo es cada vez angustioso, educación, salud, seguridad y empleo.

    Los demás no debiera entrar en prioridades ni siquiera cuando se presentan emergencias que debieran preverse, pues con los meses sigue sucediendo lo mismo o parecido ya que el plan asistencial es para el momento.

    Muy disimuladamente, con gran carga de hipocresía, desde la burocracia central señalan que los predios donde se construyeron las escuelas son propiedad del Instituto Nacional Agrario (INA), alcaldías, patronatos, empresas, iglesias, etc. etc. Ante la incapacidad por desvío, mal manejos de los recursos o corrupción numerosas municipalidades, instituciones y organismo atendieron el reclamo de los padres y las comunidades.

    La burocracia que representa el mayor gasto del presupuesto se ha hecho “la loca” durante décadas de manera que no ha movido dedo para agilizar el traspaso de la propiedad o reformar la ley de manera que donde el sistema oficial imponga, rectore y reconozca títulos debiera hacerse responsable del mejoramiento institucional, pedagógico y físico de todos los centros educativos.

    Si el predio donde se ha edificado la escuela o colegio es propiedad ajena, los escolares, muchos de ellos en el área rural o en la periferia de las ciudades, son niños cuyos derechos, también el de la educación, debe proteger el Estado.

    De momento el “rollo” es otro. Aquel que llega desde afuera o es sostenido, a petición oficial, desde afuera recibe el respaldo. El deterioro de los miles de escuela en las que los maestros hasta echan mano de sus bolsas, no entra en el presupuesto.

    El lobby, los gastos de representación, los viáticos, las dietas, los bonos y otros muchísimos huecos en las cuentas nacionales tienen cabida y para ellos se destinan partidas que son entregadas con agilidad.

    Educación, ya veremos, hay que esperar.Las cosas de palacio van despacio, por ello miles de centros educativos esperarán otra eternidad a que den resultados las solicitudes que, como carecen de padrino, quedarán en archivo para tranquilidad de Construcciones Escolares.