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Volar aun con las alas rotas

  • 03 febrero 2023 /

Hace ya algún tiempo, una noticia insólita de prensa contaba el caso de un tal Miguel Méndez que estando preso creo que en Montevideo, Uruguay, trató de huir saltando la alta tapia de la prisión. Al caer se fracturó las dos piernas y fue llevado en calidad de detenido a un hospital. Su esposa, que llegaba a verlo, solicitó permiso al guardia para darle una vueltecita por los pasillos en su silla de ruedas. Y para sorpresa de todos ¡escapó! Lo que no pudo lograr sobre sus piernas sanas, lo logró sobre una silla de inválido. Desde luego, no justifico una evasión de la justicia, pero sí deseo recalcar el hecho de que un gran inconveniente no detuvo a Miguel para alcanzar su meta.

¿Quiere algunos ejemplos más? Franklin D. Roosevelt manejó la Presidencia de los Estados Unidos desde una silla de ruedas a causa de la terrible poliomielitis. Y en un país que admira tanto la condición física, rompiendo la tradición de una sola reelección, fue reelecto ¡cuatro veces! Su incapacidad para caminar normalmente no fue un inconveniente para él. Como no lo fue su baja estatura para que Napoleón Bonaparte triunfara como militar, en un medio en que la talla y el porte son tan apreciados. Y dejó su nombre escrito en la historia de Francia y del mundo.

Yo nací en la Ciudad de México, y recuerdo que vivimos en la colonia Narvarte, entonces casi despoblada. Abundaban dos cosas ahí, los árboles de pirú y parvadas de unos pajaritos grises. Mis hermanos y yo recogimos uno de estos maltrecho, que seguramente se había caído del nido. Lo cuidamos, lo alimentamos y hasta le pusimos un improvisado nido de algodones. Como tenía un ala rota, supusimos que no volaría. Pero supusimos mal. En la primera oportunidad se fue. Todavía puedo recordarlo cómo levantó el vuelo con un gran esfuerzo y se elevó a pesar de su ala rota. Para todos fue una gran lección. Y lo es ahora muchos años después.

¿Deberíamos excusarnos, usted y yo, en nuestros inconvenientes para triunfar?

LO NEGATIVO: Usar cualquier desventaja como disculpa para justificar nuestro fracaso.

LO POSITIVO: No esperar a que todo sea perfecto para actuar. Aceptar el reto de la vida como venga.

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