17/06/2024
02:11 PM

Si no nos quemamos este año, ¿el otro será?

Víctor Ramos

Refundar a Honduras también requiere volver al verdor de principios del siglo pasado. Hay mapas comparativos que pueden consultarse en internet de la cantidad de nuestro territorio cubierto por bosques hace más de 100 años y cómo ese mágico abrigo verde de nuestro suelo ha desaparecido y tenemos un semidesierto que ofrece precariedad para la supervivencia.

Constantemente vemos pasar rastras cargadas de madera sin que los taladores hagan tareas de restauración de los bosques que arrasan. En los siglos de la colonia, los españoles no pudieron someter la bravura de los misquitos, pero estos, para enfrentarse a los colonizadores, abrieron las puertas a los ingleses que entraron a saquear la madera preciosa de la selva a cambio de rifles. En el Hermitage de Leningrado hay un salón tapizado con madera exquisitamente tallada proveniente de Honduras. Hace unos años estuve de visita en San Marcos en Nicaragua. Ahí me alojó el rector de una universidad. Me asombró la mesa del comedor útil para unas 20 personas y hecha con una sola pieza. Le pregunté al rector ¿de dónde provenía el árbol? La respuesta: de Honduras.

Este año, el calor ha estado insufrible, mucho más intenso que en años anteriores. Sumo a esto los ríos, quebradas y arroyos totalmente secos. Sigue la suma: el aire está cargado de humo y de partículas peligrosas para la salud de quienes las respiramos. El Instituto de Conservación Forestal (ICF) nos pregona sus logros porque dice haber combatido un sinfín de incendios. Vaya satisfacción porque yo y el pueblo hubiéramos deseado oír que se habían prevenido muchísimos incendios, porque la tarea es prevenir y no apagar.

Este año las cosas no se hicieron bien, por eso casi nos hemos chamuscado, y la flora y la fauna están en alto riesgo. Y, por las vísperas, parece que la situación en el año que viene será peor si el ICF no elabora un plan integral de prevención de incendios y de reforestación a nivel nacional, para ejecutarlo en 10 o más años, con verdadero patriotismo. Sí, señor gerente: necesitamos un plan de prevención de incendios y de reforestación.

Unos meses hace, le envié unas sugerencias basadas en experiencias en otros países para conservar el bosque y reforestar que pueden aplicarse en Honduras si no queremos convertir este territorio en un auténtico infierno: y no es que no las haya recibido porque las entregué escritas a la secretaria de su despacho. Ese plan debe estar listo y en el conocimiento del pueblo urgentemente para saber qué pasará el próximo año. Ud., gerente, tendrá ideas mejores que las mías. Pero aquí van las mías:

Hacer un inventario nacional de bosques y selvas y de las extensiones deforestadas; determinar qué bosques y selvas son del Estado y cuáles de particulares (muchos son dueños de interminables extensiones porque Carías les permitió apoderarse de lo que pudieran, pero no realizan ninguna labor en esas tierras). Su plan debe aprobarlo el Congreso y la Corporación tendrá respaldo para medidas correctivas y coercitivas.

Los dueños de tierras deforestadas deben hacer un convenio de cuidado y reforestación con el respaldo del Estado y si no tienen intención de hacer nada esos territorios volverían a poder del Estado para incorporarlos al inventario para la reforestación. Cómo ayudar: parcelar las propiedades para siembras alternas de tal manera que haya posibilidad de cosecha sin deforestación, proporcionar semillas y viveros, dar asistencia técnica y supervisión, abonos a bajo precio (Rusia está regalando fertilizantes) y fertilización hasta que las plantas alcancen una edad de autonomía, ayudar a las labores de preservación; limpieza de malezas secas, hacer rondas para evitar los incendios y facilitar la cosecha, formación de brigadas apaga incendios comunales. El ministerio de Obras Públicas debe mantener limpios los derechos de vía y desalojar a quienes están en esos espacios. En el desierto hacen pequeños depósitos alrededor del pie del árbol para almacenar agua de las lluvias y permitir la saturación de los suelos. Colaborar con los propietarios para que el ejército haga la vigilancia forestal. Con los dueños que no tengan los recursos el Estado debe pactar reforestar juntamente con un reparto de las ganancias. El Estado parcelará las tierras nacionales y ejidales y reforestará en 10 años o mas. Hay dinero disponible por parte de varios Estados interesados en la producción se oxígeno y estos prestan asistencia tecnológica y docente. Francia, Brasil y otras naciones pueden orientar a Honduras.

Lógico: el otro año no terminarán los incendios, pero podrán responsabilizar a los dueños de los predios para evitar incendios y el daño será menor. El gerente debe presentar a la nacionalidad un plan detallado que merecerá el respaldo nacional.

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