La compleja situación del país es absolutamente crítica, un Gobierno que parece no arrancar de manera efectiva, una alianza que llegó al poder y que ahora está en divorcio contencioso, una oposición política patética con los mismos de siempre que ya no tienen autoridad ética y moral; es decir, ausencia de liderazgo que guíe a un nuevo amanecer de justicia en la patria nuestra.

Llueve en serio en la tierra catracha, y lo hace también en un sentido literal generando caos con los desbordamientos de los ríos con la lógica consecuencia brutal en la economía del país. Es la misma historia de siempre, las mismas zonas altamente vulnerables, los mismos deslizamientos, las mismas carreteras sin acceso, los mismos políticos sin conciencia, lo mismo de siempre.

Los que antes vociferaban tomándose calles y quemando llantas hoy no tienen ni la más remota idea de gestión gubernamental, sin sabiduría en el timón improvisan sin visión de futuro, y los que ahora reclaman fueron los mismos saqueadores de la última década que con trajes azules y rojos se confabularon para desangrar la res pública hasta casi la muerte.

¿Pensar en el ciudadano común? Muchos de ellos siguen defendiendo lo indefendible, extrañan la espada de su amo, añoran besar las cadenas que los estranguló asfixiando toda forma posible de respiro. La polarización es tan salvaje que todo está mal o todo está de maravilla, según el lente con el cual observan.

Llueve y llueve, las aguas turbulentas anegan la embarcación que pretende llegar a la otra orilla, o al menos no naufragar a la deriva pues los grandes tiburones acechan en alta mar, un ejemplo de ello es la pobreza extrema que alcanzó niveles espantosos en el espurio gobierno anterior y por ahora parece una sentencia que muy difícilmente tendrá reversa a corto y mediano plazo con la actual administración.

Honduras merece que el sol de justicia alumbre ante tanta penumbra que trae consigo desesperanza, es tiempo que las tormentas cedan para que el verdor de la primavera propicie una nueva temporada de justicia y de desarrollo que todos requerimos.