19/05/2024
11:54 AM

Las prioridades de la capital

Víctor Ramos

Es indudable que el alcalde Asfura no llegó a comprender cuáles eran las necesidades fundamentales de la ciudad capital. Esa fue la razón esencial por la cual se dedicó a hacer puentes y se convirtió en el alcalde de los automóviles, aunque muchas de las obras que emprendió no fueron adecuadamente planificadas, tal es el caso de los redondeles frente a Diunsa y en las cercanías del Hotel Clarión que, en vez de aliviar el tránsito, lo han complicado y se han convertido en un dolor de cabeza para quienes los usamos obligatoriamente. En cada uno de ellos debe construirse un puente elevado perpendicular. De paso, los agentes de tránsito no han hecho nada para enseñar a los automovilistas cómo conducirse en los redondeles y pareciera que los policías tampoco saben esas reglas internacionales.

Por no haber resuelto los problemas más urgentes que están relacionados con la vida de la gran mayoría de los habitantes de las ciudades gemelas, Tegucigalpa y Comayagüela, se han presentado las tragedias durante los últimos fenómenos meteorológicos que complicaron la existencia de muchos en la capital, algunos incluso perdieron la vida.

De todos es conocido que la capital ha tenido un crecimiento caótico, que se ha expandido sin ningún plan maestro de desarrollo urbanístico, que los invasores han sido también sus propios ingenieros diseñadores de las colonias en los predios que han invadido a vista y paciencia de las autoridades edilicias que se han hecho los santandereanos de Jalisco para no poner en riesgo los votos y así asegurarse la permanencia en el cargo en las futuras elecciones. En otras palabras, más estuvieron interesados en su permanencia y su salario que en resolver los grandes problemas que aquejan a la capital.

La prensa hablada y escrita, por ejemplo, siempre ha mostrado interés porque se reparen los agujeros múltiples de las calles que aparecen cada temporada de lluvia, generalmente porque las pavimentaciones no están hechas con los estándares que manda la ingeniería. Por ejemplo, en la avenida Gutemberg, frente a la APH, en el barrio El Guanacaste, las baldosas, que hace poco fueron puestas, se han levantado y desaparecido, lo que nos lleva a pensar que los ingenieros violaron las normas de la construcción, o son unos incapaces, o que ahí hubo un acto de corrupción. Además, para poner el cemento, Asfura hizo quitar los adoquines que ya son parte del patrimonio histórico de la ciudad, sin que el Instituto de Antropología e Historia hiciera un tan solo gesto de protesta.

Si la gente de las barriadas constituyen la mayor parte de la población de la ciudad, y es ahí en donde reside el mayor volumen de votantes para elegir las autoridades municipales, y si a eso agregamos que esas áreas de la ciudad han estado en total abandono y en una situación de gran vulnerabilidad: sin adecuados servicios de agua entubada (pedir potable es mucho), sin servicios de alcantarillado sanitario, sin pavimento en las calles y sistemas de drenaje de las aguas lluvias, con habitas que no pueden ser considerados viviendas, sin mercados para la adquisición de los productos básicos de la canasta familiar, sin centros de salud y sin escuelas adecuadas y sin seguridad ciudadana; entonces, es fácil deducir en dónde debe concentrarse la actividad de la corporación municipal.

Voy a enumerar las que considero esenciales en esas zonas que todos conocemos como marginales: pavimentar las calles y construir muros de contención con las normas de construcción universales, construcción de la red de agua, construcción de la red de aguas negras, construcción del sistema de drenaje de las aguas lluvia, construcción y dotación adecuada de materiales y docentes de centros escolares, construcción de puestos de salud bien dotados de médico y medicinas, instalación del servicio de electricidad y de alumbrado público, construcción de parques y áreas recreativas, traslado de los barrenderos municipales para que mantengan el aseo y la sanidad de sus colonias con tareas de velar por la prevención de enfermedades, como el dengue y otras enfermedades prevenibles (las calles del centro deben ser barridas y lavadas con maquinaria) y muchas tareas más, organización de la seguridad con la participación comunitaria y el respaldo de la Policía, inicio de un programa de construcción de viviendas realmente habitables. Y por supuesto hay más, pero por algo debemos empezar. Todas estas sugerencias, porque la Alcaldía Municipal debe gobernar para todos, sobre todo para quienes más necesidades tienen en sus vidas.

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