27/05/2024
12:01 AM

La virtud de la tercera edad

Renán Martínez

“Los árboles más viejos dan los frutos más dulces”, dice un antiguo proverbio alemán para hacer referencia a que no hay que demeritar a las personas por ser mayores. Cada etapa de la vida tiene su propio encanto. Se puede vivir una vejez a plenitud, como la niñez o la juventud si, en vez de contar los años, adoptamos una actitud optimista frente a la vida tomando en cuenta que “la edad no es la que uno no tiene sino la que uno siente”. Así, hay jóvenes que ya están viejos porque no tienen aspiraciones, y viejos que se sienten jóvenes, pues vislumbran la vida con una mirada amplia y serena mientras siguen escalando con entusiasmo hacia la cima. Sonríen ante las rachas de críticas que buscan desestabilizar su ánimo otoñal. Su buen sentido del humor es uno de sus aliados para ser felices en medio de la adversidad postrera. Un ejemplo de ello es el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien recientemente bromeó sobre su edad en una cena compartida con periodistas. “Miren, la edad es un asunto razonable”, dijo en referencia a que vuelve a presentarse a las elecciones con 80 años en sus hombros. “Cualquiera diría que no me gusta Ruper Murdoch (presidente de la Fox News), pero cómo no me va a gustar si me hace parecer a Harry Styles”, ironizó. El chiste es que Murdoch tiene 92 años y el cantante Harry Styles solo 29.

Por aquellos días finales de su existencia, el escritor Gabriel García Márquez también solía gastar bromas ingeniosas en medio de su padecimiento. “Estoy perdiendo la memoria, pero por suerte se me olvida que la estoy perdiendo”, decía en referencia a su herramienta y materia prima para escribir que se le estaba yendo.

La experiencia acumulada a través de los años da, a las personas de la tercera edad, una sabiduría providencial que no es valorada por las nuevas generaciones como era en tiempos pretéritos. Asocian la vejez con achaques, dependencia y fragilidad, por ello tratan a los mayores como niños en vez de motivarlos a seguir viviendo una vida plena, y aprovechar sus conocimientos y experiencia. A quienes ya cumplimos nuestra misión fundamental en la vida nos corresponde ahora mantenernos activos, cuidar la salud, dedicarnos a nosotros mismos y, en definitiva, a ser felices.